viernes, 7 de abril de 2017

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Pensé que me olvidaría de ti cuando apagué la luz y me marché, como si alejarme del calor me hiciera despreciar el frio del invierno.
Pensé que al final me cansaría de recordar tus instantes, y que tu aliento era el único aire respirable para mí.
Nunca imaginé que llegaría el día en el que incluso tu lado oscuro me pareciera tan brillante.

Pensé que ya no tendría que soñarte cuando atravesé esa línea imaginaria que rezaba que no habría retorno.
Pensé que ya no había vuelta atrás cuando salté desde la barandilla desde las aguas bravas a tierra firme.
No podía imaginar que volvería a sentarme en la orilla en busca de una señal.

Pensé que me cansaría de esperar.
Que dejaría de sentir.
Y de soñar.

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