martes, 2 de mayo de 2017

.

Anoche soñé que aparecías, como una visión borrosa que se vuelve sólida con la distáncia. 

Pude reconocer tus ojos, mirándome con cariño, tus manos suaves acariciando mi cabello y tu olor suave y afrutado.

Te acercaste a mi sin decirme nada, como una bocanada de aire fresco en una asfixiante tarde de verano y te abracé.

Sentí tu calor, la suavidad de tu piel, tus brazos alrededor de mi cuerpo y esa fragancia que te envuelve como un halo. 

Pero de pronto sentí como te desvanecías de nuevo y a pesar de que apreté con más fuerza, fue en vano.

Tu cuerpo se volvía etéreo, dejando libres mis brazos como si estuviesen tratando de aferrarse a arena del mar o volutas de humo.

Corrí a cerrar las ventanas para que no pudieses escapar pero ya no estabas conmigo.

Ahora volabas libre en busca del firmamento, mientras yo me asfixiaba lentamente en el interior de mi angosta existencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario