sábado, 1 de julio de 2017

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No hay más luz que tu luz,
cuando el cielo está gris y la lluvia no deja ver.
No hay más olor que tu olor,
cuando el viento trae retazos de aromas lejanos.
No hay más voz que tu voz,
cuando sueño despierto y no quiero dormir.

Y me aferro a la idea de que algún día todo será distinto,
sin presión ni miedo ni nada que ocultar.
Y lucho continuamente por permanecer,
por seguir siendo al menos, un recuerdo en tu piel.
Una sombra en las noches oscuras.

Porque no hay más luz que tu luz,
ni más olor que tu olor,
ni mas voz que tu voz,
cuando cierro los ojos y trato de respirar.

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