miércoles, 2 de agosto de 2017

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El cielo está nublado sobre mi cabeza pero no puedo evitar el mirarlo con detenimiento,
esperando encontrar un retazo de tu azul entre las nubes.
Pero éstas apenas se alteran en su empeño de ocultarte de mi,
como si se tratara de un acto deliberado de inmovilismo.

Y te busco entre pareidolias de tu cuerpo redondeado,
de los dibujos grabados en tu piel,
de los gestos involuntarios que te definen,
pero no encuentro ni rastro de ti.

Cierro los ojos para intentar ver con mas claridad el cielo bajo el que habitas,
pero incluso así las nubes siguen ahí, cambiando sin cesar pero sin dejar hueco entre ellas,
sin dejar atisbo de ti en la inmensidad del firmamento.
Y el tiempo transcurre ante mi sin que nada suceda.

Abro los ojos intentando regresar a la realidad,
pero las nubes siguen arrojando sombras sobre mi,
ocultandme la luz y atrapándome en este anhelo de libertad.

Pareidolias de ti danzando y riendo como si todo fuera como nunca había sido.
Pareidolias despreocupadas que me ocultan el cielo y me hacen sonreir.

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