sábado, 2 de septiembre de 2017

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No queda nada en pie tras la tormenta.

Solo pedazos de momentos que me afano en recuperar.

Los reúno sobre la arena de un reloj roto y trato de encajar las piezas,
como un puzzle de sentimientos que se mezclan sin sentido.

Pero es una tarea difícil.

A veces encuentro dos piezas que significan algo y me hacen sonreír,
mientras que otras se forman recuerdos que preferiría hacer dejado a la deriva.

Y pienso que en cualquier caso ha merecido la pena.

Luchar contra el viento y el granizo,
dejarse llevar por el maelstrom,
llorar y reír bajo la misma lluvia,
bailar al son de la misma música por una vez.

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