Aunque parezca mentira, otra carta (electrónica, claro) ha llegado a mi consulta. Paso a la misma y luego voy con la resolución. Como siempre.
Hola capdemut, soy una mierda
Desde hace unas semanas vivo con un dilema que me trae por la calle de la amargura. Y es que en la zona donde vivo estamos empezando a sufrir restricciones en el agua corriente y cuando llego por la tarde a mi casa del trabajo solo puedo lavarme la smanos una vez, por eso del ahorro. Pero claro. Como al llegar siento la imperiosa necesidad de orinar, no se si debería lavarme las manos antes o después. ¿Usted que opiona?
Ante todo, gracias por la consulta y puedes tutearme, que no soy tan viejuno aún.
Lo cierto e sque tu caso es algo complejo y debe ser analizado de forma completa, aunque te prometo que encontraré una solución clara y lógica.
Verás, aunque desconozco tu trabajo, pienso que debes de llegar a casa con las manos bastante guarras y que eso te causa cierto reparo para manipular tu miembro viril (al que a partir de ahora llamaremos, para entendernos, pene).
Tienes que pensar que tocarte el pene con las manos sucias puede acarrearte problemas d esalud tales como infecciones, gangrena de esa y otras cosas chungas; por otro lado, si mea sy después no te lavas las manos tendrás ciertos problemas sociales. Pero vamos al análisis:
El pene humano, y más concretamente el masculino tiene tres funciones básicas: Como órgano excretor, reproductor y masturbatorio. Si el pene resulta destruido, quizás un buen médico podría arreglar las dos primeras, pero cuando le dijeses que vinera a por la tercera te iba a mandar a paseo seguro. En definitiva: El pene es importante.
Pero un estigma social como el olor de opene en las manos puede acarrear ottros problemas. Imaginemos que tienes que darle la mano a un amigo que hace tiempo que no ves, que compartes una bolsa de patatas con alguien o que tocas un cristal del autobús donde acto seguido, una chica estampa un beso para su novio que s eva a la mili. Feo.
Así que en definitiva podemos concluir que sin pene no se vive bien y que si un amigo deja de hablarte porque le dejas olor de pene allí donde pasas, eso no es un amigo ni es nada.
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miércoles, 26 de octubre de 2011
Cronicas de parvulario
Hace poco estuve pensando sobre los blogs, la gente que los escribe y la gente que los lee. Todo esto está muy bien por eso de la expresión, la información y el compartir ideas, experiencias y otras cosas biensonantes. Pero pensandolo friamente, es todo un poco triste al final. O sea, un tio (pongamosle yo) cuenta sus miserias que no le importan a nadie y otra gente (pongamosle vosotros) las leen y hasta publican comentarios varios.
Y entonces pensé: "¿Hay algo mas cutre que un tio de 30 y tantos explicando sus cosas?" Pues si: Un tio de 30 y tantos explicando cosas que le pasaron cuando tenía 5. Y así, en mi afán de superación constante decidí comenzar mis Cronicas de parvulario. Para cagarse es ya esto.
Tendría pocos años en esa época y recuerdo que era nuevo en el parvulario. No se que nos enseñaban pero allí los niños ibamos por la hora del recreo, donde podiamos jugar, relacionarnos y ser niños al fin y al cabo. El patio era grande (o al menos proporcionalmente grande para lo que eramos nosotros) y aunque no lo recuerdo con exactitud, sé que en uno d elos laterales, cerca de uno de los muros crecían varios árboles. Chopos supongo pero qué mas dá.
En esa zona arbolada no jugaba nadie porque estaba ocupada por un grupo permanente de niños a los que llamabamos "La patrulla de José Tomás". No me pregunteis el porqué del nombre; Yo no lo inventé. La cuestión es que eran un grupo temible que no dejaban que nadie se acercara a su zona y respondían a cualquier intrusión con violencia. Asi eran las cosas y así las asumiamos en esos tiempos, asi que no teníamos demasiados problemas con eso.
Pero un buen dia todo cambió. Por algún motivo salimos antes al patio y nos encontramos con la zona prohibida desocupada y el grupo al que yo pertenecía (que no teníamos suficiente glamur como para tener un nombre) decidimos ir a jugar a territorio vetado hasta el momento. Y descubrimos que el sitio no era para tanto: El suelo estaba lleno de hojas húmedas, los troncos estaban pegajosos y el muro frío; Además, estabamos lejos de todas partes. Y nos habríamos ido sin mas de no ser que "La patrulla de José Tomás" salió en busca de su rincón y nos encontró allí. Nos miraron, les miramos y aquello s econvirtió en una cuestión de honor.
En pocos segundos comenzó una batalla de gravilla. Yo la recuerdo como algo épico, con puñados de piedrecitas lloviendo del cielo y yo esquivandolas con agilidad felina mientras devolvía los ataques con precisión. Supongo que desde fuera se verían una docena de niños pataleando y lanzandose gravilla a cinco metros los unos de los otros. La cuestión es que ibamos ganando: Los árboles ofrecían cobertura y nuestros proyectiles húmedos eran mas efectivos que los suyos. Y así la batalla siguió hasta que sonó el timbre y regresamos a clase con el orgullo de los vencedores.
El dia siguiente salimos tan contentos creyedonos los dueños del lugar, pero La patrulla de José Tomás ya estaba allí. Entonces comenzó el asedio. Debíamos reconquistar el bastión, pero José Tomás se mostró como un líder implacable que no cedió ni un centímetro de terreno y cuando sonó el timbre esabamos en el mismo sitio y con el pelo lleno de piedrecitas mojadas. Los niños fueron entrando a clase y nosotros, haciendo alarde de cobardía, corrimos al ya vacío rincón a fingir que habíamos ganado. Por culpa de eso llegamos tarde y nos castigaron.
Desde entonces, la Patrulla de José Tomás siguió en su sitio y nosotros en el nuestro, que era mejor y más grande pero nos dejaba un amargo sabor a derrota en la boca.
Crecimos, salimos del parvulario para ir al colegio y los años pasaron. Y hace poco, paseando por el pueblo me crucé con José Tomás; Le vi viejo, gordo y algo cansado; Me saludó con el ligero movimiento de ceja con el que se saluda a los viejos compañeros de EGB y yo hice lo mismo. Mientras se alejaba le di un último vistazo y pensé: "Ahora le ganaría".
Y entonces pensé: "¿Hay algo mas cutre que un tio de 30 y tantos explicando sus cosas?" Pues si: Un tio de 30 y tantos explicando cosas que le pasaron cuando tenía 5. Y así, en mi afán de superación constante decidí comenzar mis Cronicas de parvulario. Para cagarse es ya esto.
Tendría pocos años en esa época y recuerdo que era nuevo en el parvulario. No se que nos enseñaban pero allí los niños ibamos por la hora del recreo, donde podiamos jugar, relacionarnos y ser niños al fin y al cabo. El patio era grande (o al menos proporcionalmente grande para lo que eramos nosotros) y aunque no lo recuerdo con exactitud, sé que en uno d elos laterales, cerca de uno de los muros crecían varios árboles. Chopos supongo pero qué mas dá.
En esa zona arbolada no jugaba nadie porque estaba ocupada por un grupo permanente de niños a los que llamabamos "La patrulla de José Tomás". No me pregunteis el porqué del nombre; Yo no lo inventé. La cuestión es que eran un grupo temible que no dejaban que nadie se acercara a su zona y respondían a cualquier intrusión con violencia. Asi eran las cosas y así las asumiamos en esos tiempos, asi que no teníamos demasiados problemas con eso.
Pero un buen dia todo cambió. Por algún motivo salimos antes al patio y nos encontramos con la zona prohibida desocupada y el grupo al que yo pertenecía (que no teníamos suficiente glamur como para tener un nombre) decidimos ir a jugar a territorio vetado hasta el momento. Y descubrimos que el sitio no era para tanto: El suelo estaba lleno de hojas húmedas, los troncos estaban pegajosos y el muro frío; Además, estabamos lejos de todas partes. Y nos habríamos ido sin mas de no ser que "La patrulla de José Tomás" salió en busca de su rincón y nos encontró allí. Nos miraron, les miramos y aquello s econvirtió en una cuestión de honor.
En pocos segundos comenzó una batalla de gravilla. Yo la recuerdo como algo épico, con puñados de piedrecitas lloviendo del cielo y yo esquivandolas con agilidad felina mientras devolvía los ataques con precisión. Supongo que desde fuera se verían una docena de niños pataleando y lanzandose gravilla a cinco metros los unos de los otros. La cuestión es que ibamos ganando: Los árboles ofrecían cobertura y nuestros proyectiles húmedos eran mas efectivos que los suyos. Y así la batalla siguió hasta que sonó el timbre y regresamos a clase con el orgullo de los vencedores.
El dia siguiente salimos tan contentos creyedonos los dueños del lugar, pero La patrulla de José Tomás ya estaba allí. Entonces comenzó el asedio. Debíamos reconquistar el bastión, pero José Tomás se mostró como un líder implacable que no cedió ni un centímetro de terreno y cuando sonó el timbre esabamos en el mismo sitio y con el pelo lleno de piedrecitas mojadas. Los niños fueron entrando a clase y nosotros, haciendo alarde de cobardía, corrimos al ya vacío rincón a fingir que habíamos ganado. Por culpa de eso llegamos tarde y nos castigaron.
Desde entonces, la Patrulla de José Tomás siguió en su sitio y nosotros en el nuestro, que era mejor y más grande pero nos dejaba un amargo sabor a derrota en la boca.
Crecimos, salimos del parvulario para ir al colegio y los años pasaron. Y hace poco, paseando por el pueblo me crucé con José Tomás; Le vi viejo, gordo y algo cansado; Me saludó con el ligero movimiento de ceja con el que se saluda a los viejos compañeros de EGB y yo hice lo mismo. Mientras se alejaba le di un último vistazo y pensé: "Ahora le ganaría".
Pues el mio aún más (Paternidad parte 9)
Sé que este tema da para mucho y no quiero hacerme pesado con ello pero hay que ver cómo son los pdres/madres con tal de lucir a sus retoños ante los demás. Y es que hace poco me fijé como por casualidad en que a la hora de tomar la primera comunión, los niños macho van vestidos de almirante de barco. No tiene demasiado sentido pero en efecto, el clásico traje de marinerito con lazo en el cuello ha pasado a ser un traje lleno de galones, hombreras y gorra reluciente. Un ser humano normal se habría fijado en el detalle y no le habría dado más importancia que el pensar que los padres de esos niños son unos iluminados, pero yo no. Yo he sido capaz de legar a la raíz del asunto y darme cuenta de que esos padres sólo son unas víctimas de si mismos. Voy a escenificarlo:
En los años noventa todos iban con un traje "normal" (veanse mis fotos de comunión para entender las comillas) o de marineritos; Eso era ir todo de blanco con los adornos mínimos dignos de un chaval que vive en un barco. ¿Tiene alguna relación eso con recibir el cuerpo de Cristo? No, pero ese no es el asunto.
Pero resulta que un buen día a unos padres elitistas se les ocurrió que su magnífico especímen no podía ir de simple marinerito y le compraron un uniforme de alto mando naval. Imaginad el dia de la comunión con todos los crios de marineros rasos y uno en frente vestido de almirante; Seguro que todas las miradas, fotografías y comentarios eran para él y para sus orgullosos padres.
A partir de ahí a cosa rodó por si misma. Los padres aterrorizados corrían a las tiendas de ropa en busca de trajes de almirante para que sus hijos no quedaran en segundo puesto en un dia tan especial. "Los de marinerito son carisimos, pero los de almirante ya es para cagarse." diría el sastre, pero los padres temían a sus congéneres y no dudaban en aflojar la pasta que fuera necesaria.
Los almirantes eran mayoría en poco tiempo y aver quien era el guapo que se presentaba en una comunión de almirantes con una puta mierda de crio de marinerito. Imaginad a diez almirantes con un solo marinero allí, solo, como un esclavo, como una prostituta, como una actriz porno engañada en el rodaje de un bukakke de esos. Que horror y que pena.
Hoy en dia solo quedan almirante y me pregunto qué será lo próximo. Puede que el siguiente paso sea llevarlos de futbolistas o de astronautas, pero a mi no me preocupa; Afortunadamente tengo una niña.
En los años noventa todos iban con un traje "normal" (veanse mis fotos de comunión para entender las comillas) o de marineritos; Eso era ir todo de blanco con los adornos mínimos dignos de un chaval que vive en un barco. ¿Tiene alguna relación eso con recibir el cuerpo de Cristo? No, pero ese no es el asunto.
Pero resulta que un buen día a unos padres elitistas se les ocurrió que su magnífico especímen no podía ir de simple marinerito y le compraron un uniforme de alto mando naval. Imaginad el dia de la comunión con todos los crios de marineros rasos y uno en frente vestido de almirante; Seguro que todas las miradas, fotografías y comentarios eran para él y para sus orgullosos padres.
A partir de ahí a cosa rodó por si misma. Los padres aterrorizados corrían a las tiendas de ropa en busca de trajes de almirante para que sus hijos no quedaran en segundo puesto en un dia tan especial. "Los de marinerito son carisimos, pero los de almirante ya es para cagarse." diría el sastre, pero los padres temían a sus congéneres y no dudaban en aflojar la pasta que fuera necesaria.
Los almirantes eran mayoría en poco tiempo y aver quien era el guapo que se presentaba en una comunión de almirantes con una puta mierda de crio de marinerito. Imaginad a diez almirantes con un solo marinero allí, solo, como un esclavo, como una prostituta, como una actriz porno engañada en el rodaje de un bukakke de esos. Que horror y que pena.
Hoy en dia solo quedan almirante y me pregunto qué será lo próximo. Puede que el siguiente paso sea llevarlos de futbolistas o de astronautas, pero a mi no me preocupa; Afortunadamente tengo una niña.
lunes, 24 de octubre de 2011
El incidente de Belén (Gaspar pt2)
El fugitivo Melchor llevaba ya algunos meses viviendo en su sótano. A gaspar no le habría importado demasiado de no ser por que la ausencia de su fiel Bautistus y la imposibilidad de que ningún otro ser humano u oveja pudiera ponerse frente al fugitivo, le obligaba a hacer de sirviente. Un rey de riqueza infinita bajando comida y subiendo cubos de heces continuamente para salvar la vida de un tipo con el que habían compartido un viaje hacía ya tiempo. Humillante.
Pero lo que más preocupaba a Gaspar no era eso. El verdadero problema crecía dia a dia en el exterior de su palacio. Lentamente había ido notando como la gente que pasaba por la calle miraban de forma extraña al edificio, algunos incluso se detenían, como si notaran de algún modo la presencia del ser que debían odiar en su interior. Al principio eran unos pocos, parados delante de alguna ventana, olisqueando el aire con la mirada perdida, pero pronto fueron más y mas; algunos pasaban horas allí plantados hasta que sus obligaciones les devolvían lentamente a la normalidad, pero otros pasaban toda la noche con la mirada perdida en los muros del palacio.
Eso preocupaba a gaspar, si. pero la mañana en que se despertó y se encontró a varias decenas de personas rascando las puertas y ventanas supo que la cosa no podía seguir así. Debían salir de allí. Bajó corriendo al sótano y despertó a Melchor de una patada en la cabeza. Mientras éste intentaba comprender qué pasaba, gaspar comenzó a hablar nerviosamente.
-Tenemos que salir de aquí, ahora. Vienen a matarte y creo que yo tampoco les caeré demasiado bien. Hay que subir y salir por la puerta de atrás antes de que...
Un crujido en la parte de atrás hizo callar a Gaspar mientras Melchor se vestía con una ropa de camuflaje verde que se había hecho confeccionar especialmente para él. Gaspar miraba alrededor confuso mientras seguía hablando.
-La puerta de atrás.. han entrado. La única salida posible es la puerta roja que hay en este mismo sótano.
-¿Entonces donde está el problema? Salgamos.-Respondió Melchor mientras se ajustaba una camiseta negra ceñida sin mangas.
-Porque la puerta roja solo puede abrirse con la llave roja y ésta está en el estudio del piso superior, cerrado con la puerta azúl... Y su llave está escondida en la galería de arte.
-¿Y por qué mierdas hiciste todo esto de la spuertas y las llaves de colores?-Le reprochó Melchor abrochandose unas botas negras con suelas y puntas metálicas hechas a medida.
-¡Porque cago oro y ya no se qué hacer con tanto dinero!- Gritó desesperado Gaspar.
-Muy bien. Si es la única salida...-Dijo solemnemente Melchor mientras se ajustaba una cinta blanca con un símbolo rojo en la frente....yo iré a por esas llaves.
Continuará...
Pero lo que más preocupaba a Gaspar no era eso. El verdadero problema crecía dia a dia en el exterior de su palacio. Lentamente había ido notando como la gente que pasaba por la calle miraban de forma extraña al edificio, algunos incluso se detenían, como si notaran de algún modo la presencia del ser que debían odiar en su interior. Al principio eran unos pocos, parados delante de alguna ventana, olisqueando el aire con la mirada perdida, pero pronto fueron más y mas; algunos pasaban horas allí plantados hasta que sus obligaciones les devolvían lentamente a la normalidad, pero otros pasaban toda la noche con la mirada perdida en los muros del palacio.
Eso preocupaba a gaspar, si. pero la mañana en que se despertó y se encontró a varias decenas de personas rascando las puertas y ventanas supo que la cosa no podía seguir así. Debían salir de allí. Bajó corriendo al sótano y despertó a Melchor de una patada en la cabeza. Mientras éste intentaba comprender qué pasaba, gaspar comenzó a hablar nerviosamente.
-Tenemos que salir de aquí, ahora. Vienen a matarte y creo que yo tampoco les caeré demasiado bien. Hay que subir y salir por la puerta de atrás antes de que...
Un crujido en la parte de atrás hizo callar a Gaspar mientras Melchor se vestía con una ropa de camuflaje verde que se había hecho confeccionar especialmente para él. Gaspar miraba alrededor confuso mientras seguía hablando.
-La puerta de atrás.. han entrado. La única salida posible es la puerta roja que hay en este mismo sótano.
-¿Entonces donde está el problema? Salgamos.-Respondió Melchor mientras se ajustaba una camiseta negra ceñida sin mangas.
-Porque la puerta roja solo puede abrirse con la llave roja y ésta está en el estudio del piso superior, cerrado con la puerta azúl... Y su llave está escondida en la galería de arte.
-¿Y por qué mierdas hiciste todo esto de la spuertas y las llaves de colores?-Le reprochó Melchor abrochandose unas botas negras con suelas y puntas metálicas hechas a medida.
-¡Porque cago oro y ya no se qué hacer con tanto dinero!- Gritó desesperado Gaspar.
-Muy bien. Si es la única salida...-Dijo solemnemente Melchor mientras se ajustaba una cinta blanca con un símbolo rojo en la frente....yo iré a por esas llaves.
Continuará...
Como soy un hombre de carretera y de largas jornadas laborales, tengo mucho tiempo para pensar. Y pensando pensé en qué le pediría yo a uno de esos genios tan abundantes en las lamparas mágicas y que tanto salen en ficciones varias.
Lo primero que le viene a uno a la cabeza son los tres tópicos de "Salud, dinero y amor". Pero vamos a anilizarlo bien, no sea cosa que nos precipitemos y caguemos el deseo (que es solo uno, claro, con tres cualquiera se soluciona la vida).
SALUD: Muy tentador, si. pensar que uno no se va a resfiar jamás y que nunca le va a dar un susto un análisis de sangre parece muy tranquilizador, pero. ¿Y si nosotros ya estabamos predestinados a no sufrir ninguna enfermedad jamás? Es raro, si, pero no imposible. Y si se diera ese caso, aún sin llegar a darnos cuenta nunca, habríamos malgastado el deseo. Tirado a la basura.
DINERO: Claro, podríamos pedir una cantidad infinita de dinero y ya está. Solucionada la vida. ¿No? Pues una mierda. Hoy en dia todo ingreso hay que declararlo y a ver cómo le dices tu al juez que ese trasatlántico de oro con el que viajas a las islas paradisíacas que te has comprado provienen de una fuente de dinero mágica. A la carcel que vas, por listo. la única opción es gastartelo todo en drogas, prostitutas y otros menesteres de mal vivir, pero no vale la pena.
AMOR: Por favor. También le puedes pedir al genio que te ate un yunque en los testículos y te arroje al mar, pero no.
Para elegir un buen deseo hay que tener en cuenta algunos factores. 1º: Cosas que necesitas. 2º: Cosas que necesitas y además te gustan. Y 3º:Cosas que necesitas, te gustan y además no puedes aborrecer jamás. Si encuentras algo que cumpla estas reglas no lo dudes, pídelo.
Yo lo que necesito (entre otras) cosas es comer. Lo que me gusta es todo lo relacionado con las fritangas varias. Y de lo que nunca podría cansarme... las patatas fritas. Así que ese sería mi deseo:
-¡Genio! Quiero tener siempre, en todo momento de mi vida y de forma ilimitada, un par de patatas fritas en la boca. Para poder saborearlas siempre y en cualquier lugar, de dia, de noche, en los momentos buenos y también en los malos. Patatas fritas brotando directamente de mis molares. La felicidad absoluta.
No he encontrado ninguna foto de una boca abierta con dos patatas fritas dentro, así que pongo una de Alex Sim-wise que también se las come dobladas.
Lo primero que le viene a uno a la cabeza son los tres tópicos de "Salud, dinero y amor". Pero vamos a anilizarlo bien, no sea cosa que nos precipitemos y caguemos el deseo (que es solo uno, claro, con tres cualquiera se soluciona la vida).
SALUD: Muy tentador, si. pensar que uno no se va a resfiar jamás y que nunca le va a dar un susto un análisis de sangre parece muy tranquilizador, pero. ¿Y si nosotros ya estabamos predestinados a no sufrir ninguna enfermedad jamás? Es raro, si, pero no imposible. Y si se diera ese caso, aún sin llegar a darnos cuenta nunca, habríamos malgastado el deseo. Tirado a la basura.
DINERO: Claro, podríamos pedir una cantidad infinita de dinero y ya está. Solucionada la vida. ¿No? Pues una mierda. Hoy en dia todo ingreso hay que declararlo y a ver cómo le dices tu al juez que ese trasatlántico de oro con el que viajas a las islas paradisíacas que te has comprado provienen de una fuente de dinero mágica. A la carcel que vas, por listo. la única opción es gastartelo todo en drogas, prostitutas y otros menesteres de mal vivir, pero no vale la pena.
AMOR: Por favor. También le puedes pedir al genio que te ate un yunque en los testículos y te arroje al mar, pero no.
Para elegir un buen deseo hay que tener en cuenta algunos factores. 1º: Cosas que necesitas. 2º: Cosas que necesitas y además te gustan. Y 3º:Cosas que necesitas, te gustan y además no puedes aborrecer jamás. Si encuentras algo que cumpla estas reglas no lo dudes, pídelo.
Yo lo que necesito (entre otras) cosas es comer. Lo que me gusta es todo lo relacionado con las fritangas varias. Y de lo que nunca podría cansarme... las patatas fritas. Así que ese sería mi deseo:
-¡Genio! Quiero tener siempre, en todo momento de mi vida y de forma ilimitada, un par de patatas fritas en la boca. Para poder saborearlas siempre y en cualquier lugar, de dia, de noche, en los momentos buenos y también en los malos. Patatas fritas brotando directamente de mis molares. La felicidad absoluta.
No he encontrado ninguna foto de una boca abierta con dos patatas fritas dentro, así que pongo una de Alex Sim-wise que también se las come dobladas.
viernes, 21 de octubre de 2011
El incidente de Belén (Gaspar)
En la sala de audiencias de su palacio, ataviado con unas rpas tan elegantes que con uno solo de los hilos que las confeccionan podría alimentarse una familia de mapaches durante un año, el rey Gaspar daba pequeños sorbos a una copa de vino con una gota del cual, podría alimentase a una família de koalas durante seis meses aproximadamente. Todo era muy caro y ostentoso hasta decir basta y emanaba un aura de glamur y preciosismo, a excepción del hombre que estaba sentado frente a él, vestido con harapos manchados de sangre y mirando su copa de vino, como si ya no recordara qué era el oscuro liquido.
-Mi buen amigo y compañero Melchor.-Dijo Gaspar sin demasiada emoción. -Me congratula tu visita pero no acabo de comprender el porqué de todo esto. Me dices que tras el incidente de Belén todo el mundo, incluyendo ovejas, te odia, que quieren verte muerto y que no tienen a quien acudir excepto a mi. Bien. Suponiendo que todo esto fuera cierto, dime: ¿Qué esperas de mi? ¿Que te oculte para siempre en mi palacio?
-No lo sé.-Respondió Melchor con cierto asco. -Él nos prometió que si ibamos a Belén siguiendo esa maldita estrella nos recompensaría gratamente; Que seríamos los reyes más grandes de la historia y porque se me fué un poco la mano con esos pastores curiosos...
-Pude oír como se rompían al menos cuatro narices- Le interrumpió Gaspar con dignidad.
-¡Eso es lo de menos1 Hicimos lo que nos dijo, nos presentamos frente al crio y le dimos los regalos. ¿Porqué tanta rabia hacia mí? Él ahogó a medio mundo con ese diluvio.
-Quizás fué por llevarle esa mierda de incienso. El oro era más adecuado. Dicen que el padre del crio va a montar una carpintería con él.- Añadió Gaspar con tranquilidad.
-¿Y Baltasar? Él le llevó mirra que ni siquiera sabemos qué es.
-No, creo que la mirra la llevé yo... ¿O lo mio fué el incienso y tu el oro¿ A ver si aqui ha habido una confusión...
-¡Que más da eso ahora!-Gritó melchor. -Necesito ocultarme un tiempo, no sé, unos dias o meses, creo que con unos años bastará. Por cierto. ¿Qué te concedió Dios a ti?
-Cago oro.
-¿Como?
-Cago oro, sin más. Reluciente y puro oro. Cuanto más cago, más rico soy.
-¿Y eso no duele?
Gaspar guardó silencio para cambiar de tema.
-De acuerdo, pero antes debo asegurarme de que lo que dices es cierto. Voy a llamar a Bautistus, mi fiel siervo.
Gaspar hizo sonar una campanilla y al instante se oyeron unos pasos tranquilos que se acercaban. Un hombrecillo achaparrado y moreno apareció, hizo una reverencia a Gaspar y esperó ordenes de su señor.
-Bautistus, eres mi hombre más fiel. Nunca has cuestionado una orden y has mantenido la compostura siempre. Ahora quiero que te acerques a mi amigo y le mires bien. Y sobre todo, no hagas nada agresivo.
El hombrecito se plantó ante Melchor que le miró a los ojos sin decirse nada. Sus miradas cruzadas crearon uno de los silencios más largos del universo hasta que Melchor detectó algo en el rostro del hombrecito: Una vena en la frente comenzó a hincharse y apretó la mandíbula; quer´´ia resistirse al odio irrefrenable pero sus ojos se inyectaron en sangre y profirió un leve gemido. Melchor le sacaba dos cabezas y sus ropas rasgadas dejaban ver una musculatura que no tenía ni siquiera el caballo de Bautistus pero a pesar de ello el hombrecito alzó las manos en forma de pinza y se agarró al cuello de Melchor; Y éste pudo ver que no eran unos ojos humanos. Eran los ojos de la ira divina, los de los pastores y las ovejas. ese hombre era inocente como todos ellos, solo estaba poseído por un curioso designio divino que lo esclavizaba. Con un rápido movimiento, Melchor se zafó de la presa y agarrando la cabecita de Bautistus, se la giró en un angulo imposible. Se oyó un "crack" y su cuerpo de sirviente cayó al suelo, muerto para simepre.
-Esto va a ser responsbilidad de Dios. -Le dijo a Gaspar encogiendose de hombros.
Continuará...
-Mi buen amigo y compañero Melchor.-Dijo Gaspar sin demasiada emoción. -Me congratula tu visita pero no acabo de comprender el porqué de todo esto. Me dices que tras el incidente de Belén todo el mundo, incluyendo ovejas, te odia, que quieren verte muerto y que no tienen a quien acudir excepto a mi. Bien. Suponiendo que todo esto fuera cierto, dime: ¿Qué esperas de mi? ¿Que te oculte para siempre en mi palacio?
-No lo sé.-Respondió Melchor con cierto asco. -Él nos prometió que si ibamos a Belén siguiendo esa maldita estrella nos recompensaría gratamente; Que seríamos los reyes más grandes de la historia y porque se me fué un poco la mano con esos pastores curiosos...
-Pude oír como se rompían al menos cuatro narices- Le interrumpió Gaspar con dignidad.
-¡Eso es lo de menos1 Hicimos lo que nos dijo, nos presentamos frente al crio y le dimos los regalos. ¿Porqué tanta rabia hacia mí? Él ahogó a medio mundo con ese diluvio.
-Quizás fué por llevarle esa mierda de incienso. El oro era más adecuado. Dicen que el padre del crio va a montar una carpintería con él.- Añadió Gaspar con tranquilidad.
-¿Y Baltasar? Él le llevó mirra que ni siquiera sabemos qué es.
-No, creo que la mirra la llevé yo... ¿O lo mio fué el incienso y tu el oro¿ A ver si aqui ha habido una confusión...
-¡Que más da eso ahora!-Gritó melchor. -Necesito ocultarme un tiempo, no sé, unos dias o meses, creo que con unos años bastará. Por cierto. ¿Qué te concedió Dios a ti?
-Cago oro.
-¿Como?
-Cago oro, sin más. Reluciente y puro oro. Cuanto más cago, más rico soy.
-¿Y eso no duele?
Gaspar guardó silencio para cambiar de tema.
-De acuerdo, pero antes debo asegurarme de que lo que dices es cierto. Voy a llamar a Bautistus, mi fiel siervo.
Gaspar hizo sonar una campanilla y al instante se oyeron unos pasos tranquilos que se acercaban. Un hombrecillo achaparrado y moreno apareció, hizo una reverencia a Gaspar y esperó ordenes de su señor.
-Bautistus, eres mi hombre más fiel. Nunca has cuestionado una orden y has mantenido la compostura siempre. Ahora quiero que te acerques a mi amigo y le mires bien. Y sobre todo, no hagas nada agresivo.
El hombrecito se plantó ante Melchor que le miró a los ojos sin decirse nada. Sus miradas cruzadas crearon uno de los silencios más largos del universo hasta que Melchor detectó algo en el rostro del hombrecito: Una vena en la frente comenzó a hincharse y apretó la mandíbula; quer´´ia resistirse al odio irrefrenable pero sus ojos se inyectaron en sangre y profirió un leve gemido. Melchor le sacaba dos cabezas y sus ropas rasgadas dejaban ver una musculatura que no tenía ni siquiera el caballo de Bautistus pero a pesar de ello el hombrecito alzó las manos en forma de pinza y se agarró al cuello de Melchor; Y éste pudo ver que no eran unos ojos humanos. Eran los ojos de la ira divina, los de los pastores y las ovejas. ese hombre era inocente como todos ellos, solo estaba poseído por un curioso designio divino que lo esclavizaba. Con un rápido movimiento, Melchor se zafó de la presa y agarrando la cabecita de Bautistus, se la giró en un angulo imposible. Se oyó un "crack" y su cuerpo de sirviente cayó al suelo, muerto para simepre.
-Esto va a ser responsbilidad de Dios. -Le dijo a Gaspar encogiendose de hombros.
Continuará...
martes, 18 de octubre de 2011
Empatía (Paternidad parte 8)
Lo que sin ninguna duda llevo peor de ser padre, es la sensibilidad que estoy desarrollando a marchas forzosas. No digo que antes yo fuera una bestia insensible, vacía y despiadada, pero me resultaba mucho más complicado el comprender ciertos sentimientos ajenos al menos en su totalidad. A ver si me explico.
Cuando nació mi pequeña, lo primero que se me pasó por la cabeza fueron todos esos casos de niños asesinados y desaparecidos (vease marta del Castillo y un largo y desafortunado etc...) y ello me hizo sentir mal; no acababa de entender porqué de repente no podía sacarme de la cabeza esas cosas que antes se me olvidaban facilmente al meterme en cualquier videojuego o actividad similar. Pero con el paso de semanas o meses, esos pensamientos se fueron acrecentando hasta límites que yo nunca había conocido. De pronto fuí capaz no solo d ehacerme cargo del dolor de esas personas sino de sentirlo en mis propias carnes con solo imaginar que yo pudiera verme en una situación similar. El hecho de pensar en una familia que cria a su hijo y vuelca en él sus esperanzas y sueños para un dia, de repente, descubrir que todo eso se convierte en una dolorosa nada, se me antoja demasiado oscuro para poder soportarlo.
Y hoy mismo, sin ir más lejos ha salido por la tele (gran invento de mierda), cómo atropellaban a una niña de dos años y la dejaban morirse desangrada en una calle de China mientras pasaban peatones y vehículos sin pararse a socorrerla solo porque viven en un país de mierda y están deshumanizados después de años y años de dictadura. Pero la niña no tenía la culpa de todo eso. No entraré en detalles, pero nunca pensé que podría llegar a sentirme tan mal por algo sucedido en la otra punta del mundo.
Lo llaman empatía y me parece un verdadero fastidio.
Sé que suelo escribir cosas graciosas y que me leeis por ello, pero no soy capaz de encontrarle el lado gracioso a ciertas cosas. Si alguien sabe reirse de los niños que s emueren por ahí que venga y me lo enseñe para que pueda escupirle en la cara.
Cuando nació mi pequeña, lo primero que se me pasó por la cabeza fueron todos esos casos de niños asesinados y desaparecidos (vease marta del Castillo y un largo y desafortunado etc...) y ello me hizo sentir mal; no acababa de entender porqué de repente no podía sacarme de la cabeza esas cosas que antes se me olvidaban facilmente al meterme en cualquier videojuego o actividad similar. Pero con el paso de semanas o meses, esos pensamientos se fueron acrecentando hasta límites que yo nunca había conocido. De pronto fuí capaz no solo d ehacerme cargo del dolor de esas personas sino de sentirlo en mis propias carnes con solo imaginar que yo pudiera verme en una situación similar. El hecho de pensar en una familia que cria a su hijo y vuelca en él sus esperanzas y sueños para un dia, de repente, descubrir que todo eso se convierte en una dolorosa nada, se me antoja demasiado oscuro para poder soportarlo.
Y hoy mismo, sin ir más lejos ha salido por la tele (gran invento de mierda), cómo atropellaban a una niña de dos años y la dejaban morirse desangrada en una calle de China mientras pasaban peatones y vehículos sin pararse a socorrerla solo porque viven en un país de mierda y están deshumanizados después de años y años de dictadura. Pero la niña no tenía la culpa de todo eso. No entraré en detalles, pero nunca pensé que podría llegar a sentirme tan mal por algo sucedido en la otra punta del mundo.
Lo llaman empatía y me parece un verdadero fastidio.
Sé que suelo escribir cosas graciosas y que me leeis por ello, pero no soy capaz de encontrarle el lado gracioso a ciertas cosas. Si alguien sabe reirse de los niños que s emueren por ahí que venga y me lo enseñe para que pueda escupirle en la cara.
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