martes, 22 de abril de 2014

Una entrada cortita pero muy bien enlazada. O eso espero.



Ha llegado la primavera, las alergias, los escotes  y ya todo el mundo anda pensando en fo… por lo que últimamente he visto como las visitas del blog descendían alarmantemente a pesar de que los contenidos que pongo son igual de malos que siempre, por lo que he consultado con un tipo que entiende de estas cosas de escritura y me ha recomendado que utilice técnicas periodísticas para parecer más profesional y que la peña me tome más en serio. He estado informándome y he visto que una de las más habituales es la de enlazar temas. Eso consiste en que, si vas a hablar de algo no demasiado importante, comenzar hablando de otra cosa a modo de introducción y luego buscar un punto en común para cambiar hábilmente de tema sin que se note y todo el mundo piense que sabes un montón sobre ello sin que sea verdad. Así que, en primicia para todos vosotros, una entrada cortita pero con una introducción interesante que la enlazará y parecerá todo otra cosa.

Introducción no relacionada pero al final, hábilmente enlazada
Resulta que el otro día fui con mi camion a cargar unos materiales de construcción para llevarlos al chalet de un tal Leonardo, el cual debía acompañarme hasta el lugar. No suelo llevar gente conmigo en la cabina, pero no podía decirle que no a un señor que se llama igual que una tortuga ninja y acepté. Cuál fue mi sorpresa cuando, habiendo cargado ya los palés, se me montó un chino en el camión.
-¿Quién eres tu y qué haces en mi camión? –Le pregunté tratando de parecer hostil.

-¡Oh! Yo sel Leonaldo. Mi no plesental. Mi disculpal. –Me dijo algo cohibido.
-¿ Leonardo? ¿De qué parte de China eres tu? 

-No. Yo no llamal así, pelo chinos ponelnos  nombles españoles pala adaptalnos mejol.

-Ya. ¿Y puedo saber tu nombre real?

-Oh. Es implonunsiable pala vosotlos. Occidentales ignolantes. Tu nesesital vivil cien vidas pala aplendel’lo.  Yo en China llamalme “Wu”

-¿Wu? –Repetí yo.
-No, no. Wu, Wu. Tu no sabel.

-Si, yo si saber. Mira. Wu, wu.

-Tu no plonuncial una mielda de bien. Occidentales muy ignolantes. Nosotlos cultula milenaria. Nosotlos  nombles muy difíciles pala vuestlas plimitivas bocas.
Comenzaba a caerme mal el chino ese, así que contraataqué.
-Pues yo me llamo Josep.

-¿Comol? ¿You-set? ¿Llo-sep?  ¿Yung- Tse? No sel fácil. Mi leconosel. Mi inclinalse ante tu nomble.
Asentí y sonreí mientras conducía hacia su chalet.  Sabía ser humilde, por lo menos. Ya me iba cayendo mejor.
-¿Lleval mucho trabajando? ¿A que hola levantal de la cama tu? –Me preguntó durante el viaje para no caer en silencios incómodos, supongo.
-Me levanto sobre las seis y media todos los días.

-¿Seis y mieldia? –Se alarmó. –Mi vel. Ocsidentales muy vagos. Mi no extrañal que nosotros comelos. ¡Comelos con patatas!
¿Comernos decía? No si al final iba a ser un vampiro o algo raro. Con razón estaba tan descolorido el cabrón. Metí la mano debajo del asiento y aferré a Tatcher, la llave inglesa que uso para apretar las tuercas de las ruedas, dispuesto a estrellarle ocho kilos de acero en toda la cara si intentaba algo raro.
-¿Cómo que comernos? ¿De qué estás hablando?

-Vosotlos decil. Yo oíl. Nos comen los chinos, nos comen los chinos. Yo blomeal, jeje.
Solté la llave aliviado. Si era capaz de hacer un chiste con una frase claramente prejuiciosa hacia su pueblo era una muestra de inteligencia, sin duda, y me volvió a caer bien.
Pero en una de esas, me travisculé con el camión y me perdí un poco por la ciudad, lo que pareció indignar a Leonardo.
-Tu peldel.

-Si.

-¿Cómo podel peldel en un país tan pequeñol? China tenel mil millones de kilometlos cuadrados y cien mil billones de coches y nosotros nunca peldelnos.
El puto chino volvía a caerme mal y al final levanté la mano a modo de amenaza, momento en el cual se quedó mirándomela muy atento.
-Tu… Tenel gal’las de tigle.

-¿Si? –Le dije mientras volvía a caerme bien. -¿Lo dices por mis antebrazos poderosos, mis tríceps superdesarrolados, mis…?

-No no. Mi desil pol uñas lalgas y neglas que palesel que tu caminal a cuatro patas pol selva tda la vida.
Y tuvo suerte de que al final llegáramos al destino porque ya me estaba cayendo mal, mal del todo.
Pero cuando ya estaba la descarga casi terminada, pasó que la uña de metal que se utiliza para descargar los palés se quedó enganchada a causa del suelo irregular y le pedí a Leonardo que la sacara a mano, de lo cual fue incapaz y tuve que bajar yo a hacerlo. Y no es que yo sea supermán, pero tengo muchos años de práctica a mis espaldas y sería capaz de hacerlo con la punta del nabo, pero por decoro decidí utilizar las manos, con lo que el chino alucinó.
-Yo no podel ni movel’lo y tu sacal sin esfuelso. Tu tenel chi podeloso. ¡Tu tenel espílitu de dlagón!

-Si, bueno… Yo he terminado ya y me tengo que ir…

-¡No, no, tu quedal! Tu enseñalme, yo sel tu dissipulo pala siemple. 

-Que no, que no, que me voy ya Tu dejalme en paz. ¡Tu dejal vivil!.
Y mientras arrancaba el camión él seguía golpeando la puerta desesperado y gritando:
-¡Tu sel el elgido! ¿Tu venil a china y liblalnos del tilano comunista! ¿Tu devolvel nuestlo impelio a la ela de la dinastía Tang!

Y ahora la entrada original.
¿Os acordáis del Tang, esa bebida que se hizo popular en los ochenta que consistía en unos polvos que se mezclaban con agua y salía una especie de refresco de naranja nauseabundo? Pues una vez en mi casa nos dejamos una jarra de Tang fuera de la nevera todo un fin de semana y al volver habían salido mosquitos. Y eso que se supone que los mosquitos no pueden vivir en aguas edulcorada sin cosas raras.

Y ya está. Tema hilado, éxito asegurado.

jueves, 10 de abril de 2014

De numeros impares y balones prisioneros

A estas alturas del blog ya he hablado muchas veces de mis experiencias con el deporte en general (aqui por ejemplo) y más concretamente con los gimnasios (aqui), por lo que un lector soso y acostumbrado a otros blogs más mejores podrá pensar que ya está todo dicho y el tema cerrado. Pero no. Ya veréis como tengo razón.
Dos de las seis chicas (las mas feas, por cierto)

Y es que mi estancia como usuario de gimnasio fué breve pero me dejó varios momentos dignos de mención, como aquella vez que seis (si, seis) chicas (si, chicas) me pidieron que jugara con ellas (si, jugar) al balón prisionero (si, prisionero). Y a pesar de que pensar en ser prisionero de juego de seis chavalas puede parecer una gran experiencia a priori, la cosa no resultó tan agradable.

Era primera hora de la tarde y yo estaba durmiendo la siesta encima de una bicicleta estática como todas las tardes hacía; elegía esa hora porque era cuando había menos gente y así veía menos penes en el vestuario cuando se me acercaron seis chicas que querían jugar al balón prisionero (juego que yo desconocía absolutamente) y necesiataban a un séptimo jugador para ser impares. Nunca he entendido demasiado de matemáticas, pero ver a seis muchachas lozanas vestidas con mallas y top pidiendome colaboración era demasiado para mi como para ponerme a discutir sobre numeros primos. Y las seguí.

El juego consistía en formar dos equipos que debían pasarse una pelota el uno al otro sin que el "prisionero", que era el jugador impar, interceptara el balón, en cuyo caso cambiaba su posición por la de quien hubiese perdido el balón y así sucesivamente hasta el infinito. Y como yo era el añadido, decidí ejercer de prisionero y me situé en medio. ¿Y qué podría decir? Las chicas saltaban, se pasaban el balón, tropezaban y sus pechos rebotaban por todos lados. Podría haberme concentrado en el juego, es cierto, pero la visión de tanta carne femenina en movimiento me impedía ver ni siquiera el balón. Estuvo bien, lo reconozco, hasta que comencé a cansarme; y cuando yo me canso me canso mucho, así de repente, y cuando quise darme cuenta apenas tenía aliento. Me esforcé por hacerme con el balón de una vez pero mi estado ya no me lo permitía y así pasé un tiempo indeterminado dando tumbos, saltitos ridículos y alargando los brazos buscando pelotas que solo estaban en mi mente. Al final me pisé la lengua y me caí, con lo que dieron por finalizado el ejercicio y nos marchamos a los vestuarios.
A ver quien es el guapo que se fija en el balón

Y por si no hubiese resultado un dia ya agotador y frustrante de por si, cuando me metí en las duchas con ellas se pusieron a gritar como locas y me molieron a palos.

jueves, 3 de abril de 2014

De teatros y pezones rosados

Hace muchos años, cuando todo el mundo era jevi, acudimos a un festivalillo de bandas locales a ver actuar a unos amigos. Como siempre, al tratarse del grupo más duro de la noche, dejaban su actuación para el final con la sana intención de que los no acostumbrados a los sonidos estridentes y los gritos desgarrados pudiesen marcharse del lugar sin perderse nada más. Y como no, el aburrimiento hacía mella en nosotros esperando a que terminaran de tocar todos los mojigatos de la noche y llegara nuestro turno de desempolvar la melena a base de giros de cuello, empujones y codazos.

Pero cual fué nestra sorpresa al descubrir, después de la actuación del penúltimo grupo, que dos jóvenes del pueblo iban a hacer una performance. "¿Una qué?" Nos preguntábamos unos a otros sorprendidos. Y así averiguamos que era una especie de teatrillo semiimprovisado, generalmente cargado de crítica social a base de metáforas y recreaciones de algo habitual. "¿Una qué?" Volvimos a preguntar. Y así, mientras el escenario era tomado por una muchacha (de muy buen ver, hay que matizar) y un tipo (neutral), nos dirigimos a la salida para tomar un poco el aire antes de que el concierto comenzara.

Y allí estábamos, caminando despacio con el tintineo de las hebillas de las chupas, las muñequeras de pinchos, cinturones de balas y las calaveras de niños mientras pronunciábamos frases sabias del tipo de: "Bah, teatro... Casi en el siglo veintiuno que estamos... Menuda tontería... Donde esté una buena pantalla de cine..." Hasta que, una vez fuera,  llegó a nuestros oídos endurecidos por los dobles bombos y los chillidos imposibles el rumor de que la pareja del escenario se estaban desnudando. Los dos. Y nuestros cerebros repletos de calaveras, espinas ensangrentadas y dragones escupiendo fuego comenzaron a formar una imágen de la chavala tal como dios la trajo al mundo mientras nuestras piernas nos impulsaban, casi sin darnos cuenta, de nuevo hacia el escenario. Pero al parecer todo el mundo había pensado lo mismo ya que de pronto nos vimos sumidos en una vorágine de gentes venidas desde todas partes del pueblo que corrían, se pisoteaban y se golpeaban para llegar al lugar a tiempo. Y así, entre codazos, mordiscos, insultos y otros comportamientos antisociales nos abríamos paso entre una multitud enloquecida como ratas atrapadas en un incendio mientras se oían frases como "Que bonito el teatro... Hay que conservar ese arte a toda costa... Apoyar a los actores amateur es la base..." Y a partir de ahí poco puedo recordar salvo un mar de brazos que al caerme se convirtieron en un bosque de piernas que me arrastraban cual corriente submarina de un lado a otro hasta que mi cabeza chocó contra algo. El escenario. Trepé lastimeramente haciendo acopio de mis últimas fuerzas y allí estaba. Él. Había llegado hasta el lado equivocado de la representación y sin fuerzas para continuar avanzando, solo pude estirar el cuello para ver como la chica acababa de desaparecer y todos se alejaban, satisfechos por la visión de unos pechos jóvenes y desnudos, dejándome solo, aplastado y derrotado frente al escenario vacío.

viernes, 21 de marzo de 2014

The Crap Circles (Círculos en las cosechas)


Aunque los primeros se datan de hace siglos, no fué hasta allá por los años 70 cuando se creó gran expectación en todo el mundo debido a la aparición de extraños círculos en campos de maíz, cuyo orígen era totalmente desconocido. No tardaron en aparecer diferentes teorías al respecto; algunos afirmaban que eran obra de extraterrestres, otros que eran creaciones de artistas humanos, otros que extraterrestres, estudios científicos hablaban de microtornados magnéticos causados por la existencia de grandes cantidades de minerales en esas tierras y finalmente, extraterresres. Todas estas teorías, que podrían ser ciertas o no (por algo son solo teorías), fueron dejando paso a otra a medida que los años pasaban y los círculos de los campos se volvían más y más complejos: Extraterrestres (¿Lo había dicho ya?). Y la teoría extraterrestre se basa en tres premisas irrefutables:
1: Los dibujos parecen demasiado complejos para haberlos creado seres humanos
2: Los dibujos han sido realizados en una sola noche.
3: Nadie ha visto nunca a quienes hacen los dibujos.
Si, ya sé que estos tres puntos también son aplicables a los grafiteros de barrio, pero vamos a centrarnos en los extraterrestres.

El primer círculo documentado data del 1678, y fué atribuido a la mano del demonio (que ignorantes eran, los pobres)
El famoso círculo de Winterchusten
Por lo visto, y según los expertos ufologos, estos circulos son en realidad mensajes venidos del espacio exterior que todavía no estamos preparados para descifrar. El caso más claro es el del círculo de Rock Lane en Winchischirer (o algo así), cuya curiosa forma ocultaba en realidad el aviso de una inminente tormenta solar que al final no nos afectó en lo más mínimo. Y ahora os preguntaréis... ¿Por qué una civilización de allende del cosmos se toma la molestia de advertirnos sobre algo que no nos importa en un lenguaje que no comprendemos? ¿No sería más facil escribirlo bien en una bonita postal con una foto de la via lactea o aún mejor, una playa extraterrestre repleta de estraterrestrillas en bikini? Pues no. Los extraterrestres que crean estos circulos posiblemente piensen a un nivel tan lejano del nuestro que no comprendan otra forma de expresarse más que esta o, puede ser también que provengan de una galaxia del cachondeo y se estén partiendo el culo cuando ven a los investigadores midiendo y analizando los dibujos que ha hecho su hijo desde el "Dibujicefa" que le trajeron en las navidades plutonianas. Pero no seamos escépticos, por favor, que la vida es mas bonita si uno se cree esas gilipoll... teorías.

La prueba irrefutable de que los marcianos son jevis.

Y es que las teorías son como los cojones, que todo el mundo tiene un par y como yo no voy a ser menos, tengo una un poco más grande que la otra, la cual os voy a exponer aquí, gratuitamente. Pero como vuestros celevros no están tan preparados como el mio para entender la grandiosidad del cosmos, voy a ofreceros un sencillo ejercicio para minimizarlo y que así me comprendáis.
Cerrad los ojos (bueno, cerradlos después de leer este párrafo o no os váis a enterar de nada más) e imaginad que sois minusválidos. Sí, minusvalidos. Sé que es angustiante, pero imaginad que habéis tenido un accidente que os ha dejado postrados o algo, no sé. La cuestión es que estáis en vuestra casa, tristes y desolados, una bonita tarde de primavera, solos y hartos de todo cuando de pronto veis cómo alguien ha deslizado un papelito por debajo de vuestra puerta. La curiosidad ofrece algo de aliciente a vuestras vidas pero al acercaros y recogerlo, veis con frustrado asombro que se trata de un folleto de publicidad del Decatlon ese. Y véis bicicletas, equipos de tenis, de golf, máquinas de remo y otras cosas que jamás podréis usar. Llenos de rabia abrís la puerta para pedirle explicaciones al repartidor de publicidad del porqué de esa crueldad pero éste, ignorando vuestra condición, ya ha desaparecido al girar la esquina, algo inalcanzable para vosotros ahora mismo.
Ahora, si habéis sido capaces de meteros en el papel, imaginad lo mismo pero a un nivel cósmico: Sois humanos, una raza de simios ligeramente inteligente que, cuando no guerrean entre ellos por conquistar territorios o por cuál de sus ídolos tallados en piedra o madera es el mejor, se preguntan qué son esos extraños círculos aparecidos en sus campos sin poder alcanzar a comprender que es un simple trámite de un repartidor de publicidad espacial que intenta vendernos el último modelo de platillo volante o invitarnos a un evento cósmico sin saber que no somos capaces de entender ni papa de su folleto.
Buenas y prósperas noches.

viernes, 14 de marzo de 2014

Un análisis sobre la rumorología (basado en hechos reales, por supuesto)

El de ayer fué un dia normal sin apenas nada que destacar. Me levanté, maldije el jueves, me embarqué en mi camión, comí deprisa... Y por la tarde, cargado con unos palés de losas de marmol mas altos de lo habitual y de apariencia algo inestable me presenté en la gasolinera, donde el gasolinero me comentó que si "vaya peligro eso que llevas, a ver si se te va a caer uno en la autovía, ojo no montes un pitote bueno, etc..." a lo que yo respondí con mi habitual sonrisa sin palabras y cogí la autovía. Casualidad que a poco más de un kilometro me encontré con un accidente en el que estaban implicados dos coches y un camión (nada serio, solo abolladuras y faros rotos) y que me tuvo parado más de media hora. Pero al final lo sorteé, descargué sin problemas en mi destino y volví a casa para cenar y acostarme. Fin. 

¿He dicho fin? Pues no. No, porque si yo saberlo, mientras la última parte de mi anterior relato sucedía, el gasolinero vió la retención en la autovía, oyó algo de un camión y pensó que esa retención la había causado yo, con lo que corrió a comentarselo a su compañera, que se lo dijo a las demás en el cambio de turno y así, cual avalancha rumorística, la cosa fué saliendose de madre de una forma tal que así:

a: Josep ha tirado un palé en la autovía, causando un accidente. (Rumor que deriva en b1 y c1)
b1: Josep ha causado un accidente con heridos (Pasa a b2)
c1: Josep ha sido denunciado. (pasa a c2)
b2: Ha muerto gente y Josep está herido. (Pasa a b3)
c2: A Josep le han retirado el carné de conducir. (Pasa al c3)
b3: Josep ha muerto en un terrible accidente. (Pasa a d)
c3: Josep está en la cárcel. (Pasa al d)
d: Josep ha muerto en la cárcel (Y finalmente el e, como máximo)
e: Josep se droga.

Y ya hoy, me he levantado, he maldecido el viernes, he embarcado en mi camión y las cosas han comenzado a volverse raras. Por aquí y por allí recibía miradas extrañas, como de compasión y/o extrañeza; algunos compañeros de oficio me recibían con un "Lo siento, tio" o "Menuda putada, pero eso son cosas que pasan" a lo que yo respondía con cara se asombro y un escueto "Gracias" pensando que se referírían al hecho de que voy el último en una liga de Blood Bowl que juego online con unos amigos. "¿Como se habrán enterado?" pensé yo, pero ya se sabe que en los pueblos uno se entera de todo. El tope ha sido cuando un camionero con el que tengo bastante trato me aborda, con lágrimas en los ojos y gritando que por qué, que menuda desgrácia, mientras se arranca la camiseta y se clava las uñas en el pecho diciéndome que lo que nedesitara, que él estaba ahí para apoyarme. "Que si, que si, gracias, ya ves, a veces se gana y a veces se pierde." le dije yo mientras me alejaba. Hay que ver qué seriamente se toman algunos el deporte, aún siendo un videojuego. Al final llego a mi casa y me encuentro a mi mujer en la puerta rodeada de gentes de luto que al verme gritan y salen corriendo como si hubieran visto un fantasma. Tendría que haberme duchado ayer, es cierto. Y mi mujer corre hacia mi, melena al viento en cámara lenta y nos abrazamos. "Me habían dicho que te habías estrellado contra un camión que transportaba residuos nucleares y que habías mutado hasta sufrir una muerte horrible" dice entre sollozos. Yo la estrecho contra mi pecho, la beso en los labios y digo, mirando a la cámara: "Lo único horrible aquí, es este blog"

lunes, 10 de marzo de 2014

Algo sobre la credulidad y eso.

Hace muy poco, el falso documental de Jordi Évole que afirmaba que el 23F no había sido más que un montaje, puso en evidencia nuestra capacidad de análisis y credulidad, cuando una gran parte de los espectadores (entre los que no me encuentro yo, no por listo, sino porque ni me enteré de que lo echaban por la tele), se tragaron por el simple motivo de que salía por la tele y parecía algo serio. Ello se presta a un análisis en profundidad de la sociedad en la que vivimos y de lo voluntariamente vulnerables que somos frente a los medios de comunicación, por, en muchos casos, pereza a pensar por nosotros mismos. "A mi, mientras me lo den hecho..." es una frase muy española que se repite tanto en restaurantes, puticlubes o frente al televisor o periódico. ¿Es la culpa de los medios? ¿Es la culpa de lo ciudadanos? Esto son preguntas que a mi, personalmente, me la pelan. Y es que, aunque relacionado, hoy quiero hablar de algo distinto: Las noticias de poca monta en las redes sociales.

Sabemos que el tuiter, el feisbuc y el badú son útiles a más no poder, pero muchas veces, además de bombardearnos con publicidad e invitaciones a cosas que ni sabemos qué coño son "¡Enhorabuena Fulanito te ha invitado a Villemierd!", nos encontramos con noticias de emotismo barato y frases célebres de personajes cualesquiera; como la que ocupará esta entrada. Ya veréis.

Resulta que paseándome yo por mi muro me encontré con que una amiga, algo mística ella y también feminista (como deben ser todas las mujeres por otra parte si exceptuamos a las del PP), subió una bella frase, escrita con letras negras y esbeltas sobre fondo blanco:
"Tu cuerpo desnudo solo debería pertenecer a quien está enamorado de tu alma desnuda" Firmado: Charles Chaplin. Toma ya.
Habría que ver, en primer lugar, si eso realmente lo dijo el señor Chaplin ya que él, películas hizo muchas, pero hablar, lo que es hablar, poca cosa decía en ellas. Pero a pesar de eso la gente comentaba como si nada cosas como: "Oh, que bellas palabras; Qué sensible; Qué gran hombre Charles Chaplin..." Pero yo, como soy un hombre sin alineamiento moral alguno (todo me parece insípido) y no tengo necesidad de quedar bien con nadie (tengo asumido que le caigo mal a todo el mundo) decidí, en lugar de comentar así deprisa, analizar la frase. Y esa fué la traducción:
"Si te acuestas con un tio por que simplemente tienes ganas de follar, es que eres una guarra"
Y por supuesto, no tardaron en llover las críticas; que si machista, que si ya estamos llamando putas a las mujeres, que si Charles Chaplin nunca querría decir eso... Lo que me cabrea en dos sentidos.
Odio en el sentido de la marcha: Me jode que se defienda a capa y espada a personajes como Charles Chaplin por el hecho de ser "de antes" cuando esas mismas personas desprecian los clasicos del cine de los 80 (por poner una década que conozco) diciendo eso de que "Mira que peinados llevaban, yo no puedo ver eso" o "Que mal hecha está esta peli, se ven los cables cuando vuelan, menuda mierda". Y así, Los Criters, Robocop, o Cristal Oscuro, quedarán relegados a un segundo plano para siempre, incapaces de alcanzar a truños del pasado.
Y odio en sentido contrario a la marcha: Me jode que a la gente no le joda que la jodan. Es decir, que la frase en el sentido no solo feminista sino humano debería ser "Tu cuerpo es tuyo y puedes ofrecérselo a quien te dé la gana." pero entonces Charles Chaplin sería un frívolo y un ser vulgar y eso nadie puede permitírselo, aún muerto y enterrado y sin haber dicho en su vida algo parecido.

Asi que resumiendo muy mucho esta entrada, podríamos decir que no somos más tontos porque no nos entrenamos. Ale, otra que he empezado muy serio pero que me he cabreado y no he sabido cómo terminar.

Aqui vemos a una de esas personas que se lo tragan todo.

sábado, 1 de marzo de 2014

Max, el conejo de la muerte (Paternidad 30)

Si hay algo capaz de acabar con los nervios de unos padres, de forma pasiva y a distáncia, eso son los dibujos animados; bueno, no solo los dibujos en sí, sino las repeticiones que nos vemos obligados a ver. Porque a los niños no les importa ver la misma película cien o doscientas veces si es preciso y, si además es de Disney, con sus canciones y sus voces de OT, la cosa ya se vuelve desquiciante. Imaginad, por poner un ejemplo, a un rudo camionero de 35 años que llega a una fábrica para descargar 15 toneladas de piedra y se sorprende tarareando "La puerta hacia el amor" frente a los estupefactos operarios del lugar.

Max, preparando alguna cabronada
Pero si tuviese que elegir un solo personaje odioso entre todos los que me veo obligado a visualizar, ése sería sin duda, Max, el conejo de la suerte. ¿Como, que en el título de la entrada ponía muerte? Si, ya, lo he puesto para llamaros la atención... Max, para quien no lo sepa, es un conejo que vive con su hermana coneja en una sociedad conejera practicamente idéndtica a la humana, pero que él, a diferencia de sus congéneres, tiene la capacidad de sacar de sus casillas a cualquiera. Tiene comportamientos repetitivos y antisociales, desbarata todos los juegos a su hermana y sus amigas, no es capaz de articular una frase completa y repite, repite, repite la misma palabra todo el rato. Si hubiese un podium para los personajes de dibujos más insoportables, Max estaría en lo más alto, sin duda alguna. Y al final la cosa cabrea y piensas en que la autora de esos dibujos quiere vengarse del mundo por algo que le pasó cuando era pequeña y por ello creó un bicho tan atractivo para los niños y a la vez destructivo para sus padres. Y ahí fué cuando, en un ataque de cagarme en ella, pensé que quizás todo tenía un porqué; pensé que igual la mujer tenía un hijo con autismo o similar y que el conejo le representaba en un mundo ideal sin hostilidades, sin discriminaciones y con oportunidades para todo el mundo independientemente de sus peculiaridades. Y lo busqué en la Wikipedia. Y nada de eso. La tia lo hace por joder y ya está.