Hoy iba
conduciendo tranquilamente mi flamante descapotable rojo, pagado al contado con
el dinero de la venta de mis libros, cuando atisbé por el rabillo del ojo a una
de esas chicas que suelen vestir con menos tela de la que se permitiría en la
España de la transición y al girarme a observarla con más detenimiento perdí el
control del vehículo, estrellándome contra una antigua torre de vigilancia mozárabe,
claramente identificable por su forma cilíndrica y pórtico alto y estrecho.
Al
salir del montón de chatarra humeante en que se había convertido mi nuevo medio
de transporte, me fijé bien y vi que la chica no era más que una bolsa de
plástico enganchada a una farola. Pero qué farola. Y cómo le sentaba la bolsa.
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Y una imágen que no ilustra nada. |
Siempre me gustaron tus entradas para justificar una foto. XD
ResponderEliminarSiempre me ha gustado que la gente crea eso.
EliminarEs que hay farolas que madre mía, como van.
ResponderEliminarCiertamente.
EliminarGenial, com sempre :D
ResponderEliminarGràcies home!
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