Hay fantasmas que no me dejan dormir.
Tiran de las sábanas y dejan entrar el frío.
Se acuestan sobre mi pecho y no me dejan respirar.
Susurran en mi oído pesadillas que no quiero recordar.
Hay fantasmas que me siguen allá donde voy.
Ocultan el sol cuando me siento a descansar.
Llenan de barro las calles por las que camino.
Borran las huellas para que jamás pueda regresar.
Hay fantasmas que se reflejan en mi espejo.
Me muestran aquello que no quiero ver.
Se ríen de mi rostro cansado de tanto pelear.
Hacen gestos para que les siga allá donde están.
Hay fantasmas que viven en mi.
Han amueblado mi cabeza a su placer.
Se divierten corriendo por mis intestinos.
Juegan a fútbol con mi hígado y mi corazón.
Hay fantasmas que no me quieren dejar.
Tienen tanto miedo del mundo exterior como yo.
Se refugian en mi desdicha para no sentirse perdidos.
Intentan asustarme para no sentirse invisibles nunca más.
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