martes, 17 de marzo de 2026

Pasos

 

Algunas veces me pregunto si esto estará mereciendo la pena. Siempre me lo pregunto en realidad, o al menos cada vez que trato de concentrarme en mi siguiente paso, de esforzarme por abrirme camino en sendas inexploradas con la esperanza de llegar esta vez sí a algún lugar, de sobreponerme al vértigo que produce la certeza de que el tiempo pasa de forma inexorable y se agota…

Y es en esos momentos de desánimo, cuando la energía proporcionada por esa rebeldía fugaz, por ese atisbo de paz tras la tormenta incansable de viento y granizo que me desgarra hasta las entrañas, me dejo seducir por la idea de la rendición, de la oscuridad que me susurra desde mi interior, del cálido abrazo de mi propia autocompasión.

Y me siento impulsado a retroceder, a cavar un agujero tan profundo en el que esconderme de toda luz, abrir mi libreta negra y vomitar sobre ella todos mis miedos, mis monstruos internos, mi llanto y mi infierno. A regresar a un pasado que nunca fue mejor, pero sí más conocido, a un estado de terrible angustia sin incertidumbres, a la precognición de un futuro que por predecible no asusta.

Algunas veces me pregunto si esto estará mereciendo la puta pena. Siempre en realidad, o al menos cada vez que tropiezo con esa piedra que ya he visto tantas veces, cuando me caigo y medito sobre si volver a levantarme sería un acto de fe o un esfuerzo fútil, siempre que pongo al buen tiempo mala cara y lloro por no reír...

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