Abro los ojos algo
incómodo. Noto la cama fría y rígida y una extraña sensación de
agobio. Cuando trato de ajustar la vista una fuerte luz me ciega y
aunque no puedo ver, sí me doy cuenta de que no es mi cama ni mi
habitación y tengo la certeza de estar inmovilizado. Cuando se
aclara la escena me encuentro en una sala de formas confusas, muy
bien iluminada (auqnue no hay fuente de luz alguna a la vista) y
atado a una especie de camilla junto a una plataforma llena de
instrumental quirúrgico. Cuando ya empezaba a preocuparme aparecen
dos figuras vestidas con monos color albal, cabezas grandes, ojos
enormes y rasgados y manos finas. Extraterrestres de toda la vida,
vamos.
Los visitantes de
otros mundos me miran e intercambian ideas telepáticamente o algo
así mientras yo intento hablar pero algo me lo impide. Entonces un
de ellos dice algo en un idioma extraño, aunque por algún motivo
logro entenderlo.
-El espécimen
quiere hablar. Quitémosle el bloqueo de voz.
Entonces con un
chasquido recupero mi capacidad de hablar y los dos aliens se
inclinan sobre mi, a la espera.
-¿Es que tengo
monos en la cara o qué? -les digo.
-¿Qué ha querido
decir con eso? -pregunta el primer alien.
-Creo que es una
expresión humorística -responde el segundo. -Este individuo debe
ser aquello a lo que los terrícolas llaman “un graciosillo”,
será interesante examinar su cerebro.
Entonces se hacen
con el instrumental adecuado y preparan una pequeña sierra de
trepanación supuestamente. Me queda poco tiempo para salvar la
situación, así que intento ganar tiempo sacándoles conversación.
-Ya que me vais a
sacar el celevro, podríais explicarme como me habéis capturado. No
recuerdo nada de lo que ha pasado.
-Oh, fue muy fácil.
Dejamos un polvorón con un potente narcótico en el suelo y mientras
paseabas a tu perro lo encontraste y te lo comiste. No entendemos muy
bien porqué en estas fechas resulta un truco tan fácil y efectivo.
-Eso es porque desde
octubre no quedan polvorones en las tiendas y eso los convierte en un
bien muy preciado. Lo expliqué en la anterior entrada de mi blog.
-¿Tienes un blog?
Interesante. Los cerebros de los blogueros siempre son curiosos.
-Y también tengo un
libro. Son doce euros si lo queréis.
-¿Nos vas a cobrar
por un libro aún estando a punto de morir?
-Lo siento pero no
puedo hacer ningún trato de favor. Ni a vosotros. ¿Qué pensaría
la gente que sí ha pagado por él?
-El humano tiene
razón -le dice un alien al otro.
-¿Pagas con tu paypal o hacemos transferencia?
-Vamos a ver que no nos cobren comisión. ¿Oye, podemos hacerlo como
amigo o familiar?
-No.
-Es un tipo duro. Debe ser de esos del norte.
Entonces los dos alienes se sientan ante su ordenador en busca de la
cuenta de paypal momento que aprovecho para hacerme con un bisturí,
cortar mis ataduras y al levantarme sigilosamente me acerco por
detrás y les golpeo las cabezas entre ellas a lo Bud Spencer. Con
ambos extraterrestres durmiendo el sueño de los justos la nave
espacial comienza a zozobrar, describiendo giros inesperados, por lo
que deduzco que su manejo estaría asociado de algún modo a sus
psiques. Avanzo tambaleándome hasta la sala de mandos donde me
siento en el asiento (vágame la redundancia) del piloto y me coloco
un casco lleno de cables. Al hacerlo oigo una voz en mi cabeza que
dice “piense en su destino” y no entiendo si con destino se
refiere a un lugar físico o a mi sino, pero suponiendo lo primero y
viendo que si no hago algo pronto voy a acabar estrellado en algún
asteroide perdido, cierro los ojos y me concentro.
Pienso en playas paradisíacas de arena blanca, en llanuras heladas
de la Patagonia, en cabañas de madera junto a un lago… y le digo
“Llévame a Namek, que quiero que el Venerable Anciano despierte mi
poder oculto”.
Y ya está. ¿Habrá segunda parte? :-)
ResponderEliminarNo creo que haya continuación. La idea era dejar un final abierto como en las pelis de los 80. Pero claro, cualquier día me vuelvo a quedar sin ideas y describo el viaje de regreso plagado de peligros y aventuras.
Eliminar¡Espero que sí! ¡Quiero más!
ResponderEliminaryo también.
EliminarA la respuesta de Runebloguer os remito.
EliminarEspero que les golpearas después que te compraran en libro, sino no, vaya vendedor de pacotilla.
ResponderEliminarPor cierto siempre confundo Namek con Melmac.
Por supuesto. hasta que gmail no me confirmó el ingreso no les zurré.
EliminarEspero no hacer un spoiler, pero no creo que fueràs a Namek por dos razónes, primera porque Namek es un planeta muy cutre i desde allí te seria muy complicado encontrar un pc para conectarte a tu blog y escrivir esto, incluso encontrar papel y làpiz lo veo complicado... y segunda... todos sufrimos una interminable secuencia de capítulos que terminaron con la destrucción de Namek.
ResponderEliminarAl decir "Namek" me refería a "Nuevo Namek" que además de estar intacto cuentan con todos los avances tecnologicos imaginables.
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