Me has empujado al pozo más profundo,
mientras estaba distraido sintiéndome seguro.
Has roto mi delicado equilibrio,
y he caído a la oscuridad y el vértigo.
Y mientras caigo me siento traicionado,
porque la misma mano que me acarició,
es la misma que me arroja al abismo.
Y mientras busco desesperado donde agarrarme,
para frenar mi frenético descenso,
no puedo dejar de pensar en tus ojos.
Me has hecho caer hacia el olvido,
desgarrando mi carne y mi alma.
Cada golpe contra las afiladas paredes,
me despoja de un pedazo de lo que he sido.
Y mientras me desnudo de mi propio ser,
pienso que tu acto quizás no ha sido tan ruin,
que en el fondo sabías que este es mi lugar.
Y mientras me acerco a mi inevitable fin,
entiendo que esto ha sido un acto de compasion,
una última muestra de amor incondicional.
Enhorabuena por haber compuesto, de nuevo, un poema desgarrador, aunque lamento las posibles situaciones que hayan empujado a ello. Pienso que somos todos un poco culpables de que te sientas así. Lamento muy a menudo mi parte en ello. Un abrazo. CdP.
ResponderEliminar