domingo, 27 de septiembre de 2026

 

Hola, como estás

Siento tener que dirigirme a ti a través de este medio tan impersonal y con tan escasa privacidad, pero no he encontrado la manera de trasmitirte estos pensamientos de otro modo. Y aunque soy consciente de que quizás nunca llegues a leerlo, mi necesidad de escribir es mayor que cualquier probabilidad, por ínfima y desmoralizante que esta sea.

Espero que en todo este tiempo que ha pasado, algo bueno te haya sucedido. Que hayas podido vencer a alguno de esos demonios que te asaltaban por las noches y te impedían dormir, que esos fantasmas del pasado hayan dejado de darte miedo y que ese futuro incierto que amenazaba con aplastarte se haya convertido en un presente esperanzador.

En mi caso no puedo mantener esa esperanza. Sigo luchando, eso es cierto. Pero mi energía es cada vez más escasas y el peso de tantas malas decisiones dobla mi espalda, y apenas me deja aliento para poder hacer acopio de fuerzas y mantener cierta dignidad. Supongo que es lo que pasa cuando uno dedica su vida a luchar contra sí mismo; que la fe en la victoria no tiene demasiado sentido.

Y hablando de fe, he estado pensando en ello. Tú la tenías y yo no, y a pesar de ello fuimos capaces de caminar juntos, quizás por atrevernos sin siquiera saberlo, a andar por el fino filo que delimita el margen entre ansiar entrar en las puertas del cielo y desear caer en el pozo del olvido. Y es que quizás le damos demasiada importancia a ideas y conceptos, descuidando lo que realmente importa.

Aunque quizás nada importe en realidad. Algunas veces las cosas suceden por algo y otras simplemente pasan fuera de tiempo, como cuando un balón cruza la portería cuando el árbitro ya pitó el fin del partido. Pero qué voy a decir yo si ya sabes que el fútbol no es lo mio.

Espero que te vaya muy bien, de todo corazón, y ya no te molesto más. Yo estaré aquí, donde siempre, ya lo sabes, esperando que pase la tormenta, si es que algún día eso sucede. No puedo decir que me alegre por todo lo que ha sucedido, pero me gusta pensar que al menos para ti ha sido lo mejor.

Un abrazo.

JC

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