miércoles, 1 de febrero de 2017

Pequeñas frases.





Desde hace algún tiempo nuestro querido amigo y lector de este blog Sr. Rojo viene comentando que le gustan las frases finales de las entradas. Por supuesto, tal afirmación no es fruto de una locura senil por parte del muchacho, sino que responde a una observación lógica que quizás se les ha pasado a otros lectores (o debería decir al otro lector), ya que como todos sabemos, en este mundo nada es casualidad y ese “nada” incluye muchísimas cosas, empezando por las que escribo.

El éxito de esas frases finales se debe a que como ahora voy de escritor por la vida, estoy estudiando técnicas narrativas y poniéndolas en práctica aquí, utilizando a mis lectores como cobayas humanas con tal de mejorar mi narrativa y encumbrarme así hasta las cimas del éxito, el dinero, la fama y las mujeres. Pero vamos a lo que vamos.

La técnica de la frase exitosa tiene un nombre que proviene del francés y que es “petite phrase” (pronunciado ptgrgrgrrrr pgrgrgrrr, que los franceses hablan como si se hubiesen tragado una paloma) y que traducido a nuestra lengua predilecta (y también la de millones de personas) viene a significar “pequeña frase”. Esta técnica se utiliza mucho en textos cortos, tales como columnas de opinión o más habitualmente (casi exclusivamente) en discursos políticos y consiste en escribir un montón de tonterías sin ton ni son, rematadas con una frase pegadiza que el lector debe enfatizar de modo que al final sea lo único que permanezca en la memoria de todo el texto. ¿Lo pilláis?

Si os fijáis en cualquier discurso político de los que salen por la tele (sí, ya sé que cuesta) os daréis cuenta de que por muchas soplapolleces y contradicciones que se pronuncien, las masas escuchantes solo parecen reaccionar ante la última frase, sentenciando con ella todo el discurso. Un ejemplo:
Os vamos a subir la luz, el gas y el agua, os vamos a recortar los derechos laborales así como los sueldos, nos vamos a cargar la sanidad y la educación para que os sintáis como borregos asustados a merced del capital que nosotros mismos controlamos pero todo esto ES NECESARIO POR EL BIEN DE ESPAÑA.
Y la peña allí golpeándose los pechos hinchados de orgullo patrio y corriendo a votar a esas buenas gentes que solo quieren lo mejor para su querido y amado país. ¿Ahora lo pilláis mejor?

Como os decía, esto de la petite phrase es solo un recurso que se utiliza en contadas ocasiones en la literatura, pero que es bueno conocer para no caer víctimas de ello, alejarse de la multitud y sentirse diferente para que puedan marginarte a gusto por ser diferente al resto de borregos del rebaño. Como buenas ovejas negras.

Y así a modo de despedida querría decir que me caéis como el culo, me aburren vuestros comentarios y a veces desearía cerrar el blog solo por no volver a ver vuestras fotitos de perfil ridículas, pero que sigo aquí porque me reís las gracias y me aplaudís como aplauden las focas al domador, pero eso sí, OS AGRADEZCO ENORMEMENTE QUE SIGAIS AQUÍ APOYANDOME.

4 comentarios:

  1. Ante todo decir que es "un honor" inspirar una entrada en este blog (o en cualquier otro), pero esta vez la mejor frase no es la última, si no la de los franceses... aún me estoy riendo.

    PD: En realidad has sacado esta entrada para disimular la anterior, ¿verdad?

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  2. Nunca me había dado cuenta de la frase final... o puede que sí, pero vamos, que lo que me suele calar son las fotos de jugadoras de voley. De esas sí que me acuerdo.

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    1. Sé que gustan, pero no puedo abusar de ellas u os acostumbraréis y al final no os causarán efecto alguno.

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