sábado, 31 de diciembre de 2011

El guarda de hamburguesería

He estado pensando en crear una nueva sección en el blog llamada "Grandes profesiones", ya que de vez en cuando me topo con gente que desempeña papeles tan fascinantes en nuestra sociedad que merecen una reseña aquí. Lo malo es que como de momento solo tengo una, voy a esperarme para ponerme tan serio y lo dejo como una simple reflexión.
La cuestion es que el otro dia fuí al cine a ver una peli de monos cuya opinión me reservo debido a que odio los blogs de críticas de cine que no hacen más que rajar las pelis que quizás a los demás les han gustado incluso siendo de monos.
Y a lo que iba. después de los monos me fui con mi adorable esposa a una hamburguesería de esas de lujo llamada "El rey de las hamburguesas" en español y cuyo nombre, nada pretencioso supongo se lo pondría él mismo, y allí lo vi. El hombre con la mejor profesión del mundo: Guarda de hamburguesería. Era para flipar. El tio uniformado, abriendo la puerta a los clientes, saludando y paseandose por allí... madremia, que lujo de vida. Y viendole, como no, la realidad comenzó a nublarse y mi imaginación cobró forma y me vi a mi mismo en ese lugar privilegiado. Yo, guarda de hamburguesería, abriendo la puerta a la gente, sludando y sonriendo mientras me paseo entre las mesas desfaciendo entuertos y ayudando a los más necesitados.
-Oh, señor guarda, necesito ayuda-Me diría una bella dama.
-¿Que sucede caballera?-Preguntaría yo con mi voz grave y segura.
-Es mi hamburguesa... casi no tiene mahonesa.
-No se apure. Aqui tengo mi dispensador de mahonesa personal.

Otro caso:
-Señor guarda, me resbalo de mi asiento y no puedo disfrutar de mi hamburguesa.
-Tranquila, preciosa, desnudese de cintura para abajo y sientese sobre mi pivote antideslizante.

Y mas:
-Oh señor guarda de hamburguesería, mis dos jóvenes hijas mellizas se van este verano de erasmus y no quiero que las desvirguen cuatro hooligans borrachos con el culo de color rosa. ¿Puede usted hacer algo?
Y así... todos los dias.
No hace mucho, mucho, mucho, vi la pelicula de Billy Elliot, el niño bailón. Me he acordado a raíz de mi última entrada sobre la rendición y he pensado que a mi me habría gustado ser como él; Pero no por su afán de superación, su entereza para enfrentarse a su padre y su ahínco por alcanzar su sueño. Me gustaría haber sido Billy Elliot para estar cachas y conocer a muchas tias.

El elegante arte de la rendición

En la vida nos bombardean a diario con palabras y expresiones que nos hacen soñar en donde podemos llegar.
"Ser emprendedor"; "Luchar por nuestros objetivos"; "Escalar hasta lo mas alto"; "Tener fuerza de voluntad"; "Ser mejor que todos los demás"; Y ya desde muy pequeñitos debemos tener claro que "si uno se lo propone de verdad, puede llegar hasta donde quiera".
Este tipo d efrases generalmente me obligan a encerrarme en el baño y llorar mientras defeco. Y es que no es para menos. Con las expectativas tan altas cualquiera puede acabar hundiendose en la miseria que ha generado su propio ser.
Por eso yo, que otra cosa no seré, pero soy capaz de agarrarme a cualquier cosa, aunque la haya inventado yo mismo, antes de caer en las garras de cualquier libro de autoayuda o una vulgar secta, decidí aceptar la rendición no solo como una salida a ciertas situaciones sino como una opción tan honorable como cualquier otra.
Algunos consideran la rendición como algo cobarde y rastrero; El que huye puede decir desde lo lejos que está cogiendo carrerilla para volver con mas fuerzas, pero quien se rinde hunde la cara en el barro y espera a que todo pase. ¿Y que?
He comenzado muchas cosas que jamás he deseado terminar y he deseado otras que tras abandonarlas he descubierto que ni siquiera quería. ¿Que tiene de malo entonces dejarlo correr?
En algunos momentos merece la pena mirar a los ojos a tu rival, escupir en el suelo y decirle: "Aqui te quedas". No nos engañemos; pierde tanto el que abandona la carrera como el que se queda corriendo solo.
Que les den a todos, yo estoy bien donde estoy.

¿A quien no le ha pasado esto alguna vez en la vida y ha pensado en voz alta: "Andayquemeden, estejuegoesunamierda, medejomataryempiezootra"?

domingo, 25 de diciembre de 2011

Los reyes son los padres de los demás.

Ayer mismo, noche de navidad, cena en familia y todo son risas, alegría, buenos deseos y cordialidad. Los niños esperan sus regalos, los mayores con el conocimiento de cómo funciona el sistema, los mas pequeños con la ilusión de ese momento tan especial y los pequeñísimos con la alegría latente de quien sabe que algo bonito va a pasar aún sin saber el qué.
Y llega el momento, entra un fantoche disfrazado de rojo y blanco entre la alegría desmedida d elos pequeños que abren regalos sin parar. Y entonces cuento la cantidad de paquetes y algo no me cuadra, pero sigo el rollo y la fiesta continúa. "Un detallito" pensé que sería adecuado para esa sobrina, pero sus padres no pensaron lo mismo de mi hija y al abrir el regalo aparece una obra maestra de la ingeniería infantil que habría cambiado la carrera espacial de haberla poseído la NASA cuarenta años atrás. Y la sobrinita abre un paquetito comprado en los chinos que es posible que lleve algún agente tóxico pero que no importa porque lo realmente bonito es el detalle. Y su padre me mira y al sonreirme se le escapa una lágrima por el esfuerzo, y yo me pongo a llorar pero se me escapa una sonrisa tratando de que no se note. Y nos damos la mano y nos felicitamos deseandonos mutuamente un laaargo laaargo año antes de que la escena se vuelva a repetir.


No he encontrado ninguna imágen de Papa Noel en el google, asi que pongo esta que también vale.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Abducciones: Encuentros en el cuarto orificio


Los secuestros express por parte de visitantes de otros planetas se encuentran entre los fenómenos más comunes y comentados y han servido de inspiración para múltiples películas. Estas experiencias, aunque dolorosas y traumáticas para quien las sufre, sirven para hacernos una idea de quienes habitan más allá de las estrellas y cual es nuestro lugar en el universo. Para tratar de ahondar un poco mas en el asunto, voy a detallar algunas de las abducciones más repetidas.
Todas las abducciones comienzan igual: Tu estás tranquilamente en tu casa, durmiendo o paseandote por el campo cuando una luz cegadora te envuelve. En esos casos, el reflejo natural del ser humano consiste en cubrirse los ojos con el dorso de la mano y abrir un poco la boca mientras se trata de ver qué pasa. En ese momento es cuando aparecen ante ti dos o más figuras estilizadas y de ojos grandes y te acompañan al interior de su nave espacial anulando de algún modo tu voluntad (suponiendo que la tuvieras de antes). Una vez en el interior de la nave, un sitio normalmente muy moderno, con lucecitas y mobiliario blanco, los procedimientos varían y voy a ennumerar los tres mas comunes.
1º: Violación anal. Como si de Roccos Sigfriedis espaciales se tratara, estos aliens están obsesionados con introdurcirte cosas por el culo. Los expertos no concluyen si realmente tenemos algo de interés ahí dentro o simplemente buscan aquello que sus esposas no les dan en sus planetas de origen. Efectos secundarios: Confusión, sueños raros, nauseas e imposibilidad de sentarse en unos dias.
2º: Paseillo espacial. Estos alienigenas están más interesados en compartir su conocimiento con nosotros que en violarnos, por lo que su abducción nos lleva a surcar el cosmos a velocidades inimaginables. Podemos ver la tierra en pequeñito, otros planetas habitados, galaxias lejanas y desconocidas, todo en plan visita turística a Egipto de esas que no puedes pararte ni a mear. Finalmente se dan cuenta de que no estás entendiendo ni papa de lo que te cuentan y concluyen que nuestra especie "todavía no está lista". Efectos secundarios: Algo de migraña y el hecho que al volver a la tierra han pasado 15 años; Tu mujer está con otro, tus hijos te repudian alegando que no estuviste con ellos para verles crecer y tu única prueba de la experiencia es un pack de danones que traías de la compra y que aún se pueden comer a pesar de llevar 14 años caducados.
y 3º: Ligoteo interracial. Este es el caso menos común y también el menos creíble. El abducido suele ser un hombre feo y desagradable con algún estigma social como sudoración pestilente, babeo incontrolable o aliento pútrido. Este sujeto afirma haber sido llevado a la nave espacial donde le esperaba una alienígena "de rasgos muy delicados y gran belleza, como la Schiffer" que se apareó con él diciendo que los machos de su planeta se habían quedado estériles y necesitaban mantener su especie. Generalmente estos casos son falsos en su totalidad y solo responden a la desesperación de quien sabe que nadie le creería al contar que había ligado con una hembra humana. Efectos secundarios: Cierto rechazo social que no acostumbra a afectar al individuo ya repudiado de antes.
Y eso es todo. Quedan cosas en el tintero, lo sé, pero no hay tiempo de más por hoy.

martes, 20 de diciembre de 2011

Fenomenos paraANORMALES

Dandome cuenta del bajón de comentarios y visitas en el blog, le comenté a mi esposa mi preocupación y me rspondió que la culpa era de los contenidos, demasiado fantasticos y alejados de la realidad (haciendo alusión al magnífico "Incidente de Belén" y otros relatos no menos absurdos; Y también me comentó que lo que tenía que hacer era volver a escribir sobre cosas cotidianas de esas que todos conocen y hablan.
Y por ese motivo voy a comenzar una nueva sección dedicada a lo oculto y lo misterioso de verdad como psicofonías, abducciones extraterrestres, seres mitológicos y poderes místicos. Sobre todas esas cosas, en definitiva, que cuestan de creer hasta que uno descubre que son gilipolleces.
Y es que vosotros no lo sabeis, pero yo soy un gran conocedor de estos temas. Mi padre, aficionado desde siempre a todo tipo de saberes oscuros, tenía en casa multitud de libros que yo siendo niño, hojeaba con una mezcla de miedo y curiosidad. No eran revistas como las de hoy en dia con fotos a todo color, un DVD de regalo con psicofonías interactivas y publicidad de telefonos eróticos, no, estoy hablando de libros chungos encuadernados en negro y llenos de fotos capaces de revolver el estómago a cualquiera (muertos de verdad rodeados de luces misteriosas, niños vomitando ectoplasmas de un metro, mediums en trance con la boca llena de espuma... Para haceros una idea del contraste con la actualidad podeis comparar el elegante porno de hoy en dia, el de Private, con el porno de pelos, babas y calcetines hasta las rodillas de los años 80. ¿Ya? Enhorabuena.
Pero no quiero que nadie piense que soy un escéptico que voy a sacar burla de las creencias ajenas. Al contrario. Yo soy una persona crédula hasta el extremo y tan confiada, que suelo creerme a pies juntillas lo que cualquier persona, por iluminada que parezca, cuenta. La diferencia es que la continua exposición a lo paranormal que sufrí desdde muy joven, me permite observar tales fenomenos con pragmatismo.
Asi que en breve comienzo la sección, esperando que sea de vuestro agrado. En proximas reseñas: "Abducciones: Encuentros en el cuarto orificio" y"Psicofonías: toses y eruptos del más allá"

martes, 13 de diciembre de 2011

Nombres (Paternidad parte 12)

Uno d elos motivos por los que cada vez nacen menos niños en españa y nuestra población envejece a pasos agigantados es, sin duda alguna, la dificultad para elegir nombre a nuestros hijos. Y es que el problema mpieza desde antes de la concepción. A la smujeres solo les gustan nombres feos y aburridos, como Margarita o Floripondio; y a nosotros nos gustan nombres con mas personalidad como Mazinger o Vegetta. Conflicto asegurado.
Pero el problema es cultural. En paises del sur de América, por ejémplo no existen estas discusiones y los niños nacen con normalidad. ¿Que a los padres les gusta Michael Jackson? Pues el niño se llama Maikel, asi, sin más; ¿Que los padres son fans de Tina Turner? Pues la niña se llamará María del Tarner. Sin problemas, ni complejos, ni leches. Pero aqui en España las cosas funcionan de forma distinta. aquí los nombres están en el aire, la gente los oye y los hace suyos hasta autoconvencerse de que se les ha ocurrido esporadicamente. Entonces bautizan al retoño con ese original nombre y descubren que a todo el mundo le ha sucedido lo mismo.
A mi me sucedió con mi hermana. Tuve el honor de decidir su nombre cuando nació y ahora todas las chicas de su edad aproximada se llaman igual. Pero no pasa nada. lo malo es que con mi hija pasó otra vez lo mismo, con otro nombre, pero lo mismo. Mientras yo meditaba detenidamente un nombre original, libre de influencias externas y con un significado noble, mi mujer se dejaba influenciar por el ambiente de nombres y se convencía de que s ele había ocurrido el mejor nombre del mundo solo a ella.
Ahora, cuando llamamos a nuestra hija se dan la vuelta todas las niñas del entorno y nos miran como diciendo "¿Quienes son esos y de qué me conocen?". El fin de semana pasado en un parque, una mujer se acercó y me dijo: "Nuestras hijas se llaman igual, que casualidad" Y yo asentí con una sonrisa pensando: "Mis cojones casualidad"

Desolación (Paternidad parte 11)

Ayer mismo, en un parque grande y bonito deonde la niña podía correr y jugar con libertad. Yo observandola, orgulloso, feliz, tranquilo, pensando en el futuro y todo eso, dispuesto a sacrificar lo que sea menester cuando sea menester por ella. Todo normal, vamos.
Y entonces llegan unos crios algo mayores; Al principio le hacen la gracia y ella se ilusiona con sus nuevos amigos, pero van a su bola y salen corriendo a toda velocidad; Ella les sigue como puede pero en seguida se queda atrás y al final desiste y se queda parada en medio de la nada, mirando como se alejan, sola, desamparada, sin saber porqué no puede alcanzarles. Se gira y me mira, buscando en mí quizás una explicación o ayuda para seguir con el juego imposible. Y sus ojos están confusos y algo tristes. Y en sus ojos veo los mios y me doy cuenta de cuánto le queda por vivir y aprender, por llorar y lamentar.
Y allí es cuando una parte de mi, oscura y vengativa, desea correr como el viento y lanzarse sobre los niños cual Bud Spencer en taberna del oeste para que mi hija vea que su padre la defiende con todas sus fuerzas sin importarle nada más que sus sentimientos.
Pero como siempre, ignoro esa parte oscura y tomo a mi niña entre los brazos para explicarle que esos niños son mas mayores y que ella tiene que jugar con los pequeñitos. Y parece satisfecha con la explicación y asi, sin saberlo, me evita problemas con la justicia.

Sueños (Paternidad parte 10)

Cuando uno es padre, es inevitable el soñar con el futuro de su retoño. Soñar no es ningún delito, aunque escribirlo en un blog si debería serlo; Pero mientras modifican el código penal voy a aprovechar la ocasión.
A mi me gusta mucho la astronomía y estoy decidido a pasar mis someros conocimientos a mi hija con la esperanza de que acabe gustandole todo aquello que hay más allá de nuestro cielo. De momento sabe reconocer y nombrar cosas como "estrella", "luna" o "avión" (esto no es un cuerpo celeste pero no le voy a exigir tanto). Cuando sea más mayor voy a enseñarle las constelaciones más faciles de ver y más adelante ampliaremos conocimientos juntos.
Cuando sea mas mayor decidirá ser astrofísica para ir más allá de lo que su pobre padre podía enseñarle y será ella quien me enseñe a mi, hasta que sus conocimientos queden más allá de mi alcance y comprensión. Será entonces, en algun momento del futuro cuando descubra un cometa desconocido hasta la fecha y le ponga de nombre "Capdemut" en honor a su padre, el hombre que la inició en ese apasionante mundo.
Algunas generaciones más tarde, cuando mi nombre se haya borrado por completo de la faz de la tierra y no quede nada en el mundo que recuerde mi existéncia, alguien descubrirá horrorizado que el cometa Capdemut se acerca a la tierra a toda hostia sin posibilidad de error. Entonces la humanidad del futuro reunirá a los mayores héroes de la tierra y los equipará con la más novedosa tecnología para desviar el rumbo de Capdemut y así salvar la tierra. Pero por muy futurista que parezcan las cosas, la humanidad sigue siendo un nido de chapuceros patéticos, la misión saldrá mal y los héroes morirán sin pena ni gloria y Capdemut se estrellará contra la Tierra, convirtiendo nuestra amada civilización en una barbacoa de basura.
Pero los sueños solo son sueños.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Queridos niños y niñas, hoy voy a contaros la historia de un príncipe que una vez alcanzada la tercera edad tuvo que tomar una importante decisión. Está basado en una historia real que pude conocer de primera mano y a la que he adornado ligeramente para darle un tono más ameno. Espero que la disfruteis.

El príncipe jubilado
Cuenta la leyenda, que en un país muy muy cercano (España) vivía un príncipe jubilado. Antaño bello y galán, el príncipe jubilado languidecía de soledad y tristeza en un palacio que le quedaba grande sin princesa ni corcel.
Por eso un buen día se le ocurrió hacer venir a una doncella de tierras lejanas (América del Sur) para que se encargara de todas aquellas tareas que él mismo no podía abarcar.
La doncella arribó y cuando conoció al príncipe jubilado mostró un inesperado interés en él. Y pasaban noches hablando sobre gestas de su juventud, sobre hazañas caballerescas y duelos vencidos con honor. Y la doncella se enamoró de él, prometiéndole que siempre estaría a su lado sin importarle la edad ni las lenguas envenenadas de cuantos conocieran su historia de amor.
Y así pasó el tiempo el príncipe, entre nubes de pechos turgentes y nalgas firmes, labios esponjosos y palabras dulces. Y prometió a la doncella que todo cuanto tenía sería suyo; palacio, oro y joyas. Y las semanas y los meses pasaban y el príncipe se sentía en un sueño.
Pero los descendientes del príncipe no eran tan felices pues sospecharon desde el principio que la doncella no era sino una bruja que mantenía al príncipe bajo un hechizo con el fin de poseer todo cuanto él había ganado durante su vida y que era a ellos a quienes debía pertenecer por linaje familiar.
Y el hechizo debía ser poderoso pues el príncipe jubilado no atendía a razones ni a las palabras de los de su misma sangre y solo tenía ojos para su doncella y oídos para su voz.
Fue entonces cuando sus familiares, alarmados por tal comportamiento y viendo que el príncipe había pasado por el notario a modificar su testamento, decidieron interceptar la correspondencia que la doncella enviaba periódicamente a su país. Y al abrir la carta vieron, escrito de su puño y letra como ésta contaba a su familia sus intenciones de encandilar al viejo para quedarse con toda su fortuna y poder traer a su marido e hijos aquí, a vivir como reyes.
Cuando la carta llegó al príncipe éste enfureció y mandó de vuelta a la bruja al lugar de donde había venido y volvió a quedar solo, triste y gris, por el resto de sus días.
Una vez fallecido todas sus pertenencias quedaron en poder de sus descendientes, quienes las repartieron sabiamente y las disfrutaron por el resto de sus días.


Como podeis ver, podemos sacar varias conclusiones y moralejas varias de este cuento; Como que ojos que no ven corazón que no siente, o si es más importante vivir feliz el resto de la vida o hacer justicia con tus descendientes. Pero yo, la conclusión que saco es que si alguna vez necesito una cuidadora la elegiré rusa; están mas buenas y si alguien intercepta una carta suya no va a entender ni papa.

jueves, 1 de diciembre de 2011

La casa nos come

Quien me conoce sabe que soy un hombre sencillo que aborrece los gastos superfluos. Si, soy ese ahorrador que no se compra zapatos nuevos porque le gusta llevar los dedos al aire incluso en invierno. Pero cuando me fijé en el culo de la asistenta de mi vecino supe que necesitaba una.
La casa nos come, la casa nos come, la casa nos come, la casa nos come, la casa nos come, la casa nos come, la casa nos come, la casa nos come, la casa nos come, la casa nos come, la casa nos come, la casa nos come, la casa nos come… con este firme argumento logré convencer a mi mujer de que la casa nos comía y que necesitábamos ayuda para limpiar y ordenar.
Desgraciadamente mi destino me impedía cruzarme con la asistenta. Mi horario y el suyo eran tan incompatibles como el día y la noche, el invierno y el verano, la cara y la… creo que ya se entiende. Pero ayer por fin, por causas laborales pude estar en casa a la hora que ella llegaba. Ya abro yo, le dije a mi mujer y hacia la puerta me dirigí. Yo no soy presumido pero soy consciente de que las primeras impresiones son importantes y por eso la recibí recién duchado, con el cabello bien arregladito, perfumado y varonil… hasta me permití hacer cuatro flexiones para que los músculos de mis brazos estuvieran tonificados. No es que mi autoestima sea baja, pero es una cuestión de supervivencia. Si mi vecino es un tío feo y poca cosa, yo tengo que aparecer con toda mi mediocridad esplendorosa.
Desgraciadamente al abrir la puerta descubrí que mi asistenta no era la asistenta de mi vecino. No solo eran diferentes personas si no que no había un solo centímetro de sus cuerpos en el mismo lugar. Era como si un maestro escultor hubiera esculpido a la mujer perfecta en mármol (la asistenta de mi vecino) y a mi me hubiera dejado el montón de piedra sobrante en la puerta de mi casa.
Me frustré. Siento ser tan débil pero cuando algo queda tan lejos de las expectativas de uno todo se hunde. El destino se burlaba de mi otra vez y ya eran tantas que no comprendía cómo le podía seguir haciendo gracia. Cogí mi bicicleta y me encaminé hacia el pico más alto dispuesto a descender después sin ningún miramiento ni precaución y terminar con tal imprudencia con mi vida y todo lo que ella acarrea. Y al llegar arriba miré hacia el horizonte y me dejé caer.
Pero por alguna ley cósmica de esas que solo sirven para joder, descubrí que cuando alguien está tan jodido que un accidente mortal de bicicleta le causaría la muerte más dulce, resulta imposible caerse. Como si el monte agreste fuese una pista de asfalto lisa y sin rugosidad alguna me deslizaba entre las piedras y los matorrales sin hacerme ni un rasguño ni llevarme susto alguno. Bajaba cada vez a más velocidad y muy pronto descubrí que eso de la velocidad Terminal era un cuento. Mis ruedas no podían girar mas deprisa por lo que se elevaron en el aire y me convertí en una ráfaga de pelo imparable. Rompí la barrera del sonido y después la del espacio tiempo. Niños asombrados me veían pasar en los años cincuenta y se quitaban las boinas. Damas renacentistas cubrían sus rostros con abanicos y me sonreían, porque como todo el mundo sabe, el viajar en el tiempo te hace más atractivo, como les pasa a las estrellas del rock. Tres reyes me siguieron en el principio de la historia y erraron su camino y finalmente crucé el espacio mucho antes de que la tierra fuese creada por un dios-mono aficionado a los reptiles.
Cuando llegué abajo fui perdiendo velocidad y recuperando tiempo hasta que llegué a mi casa y me acosté sin cenar. No hay nada como un día duro para darse cuenta que en ningún lugar se está como en casa y que allí, la cama es el mejor rincón.

sábado, 26 de noviembre de 2011

El incidente de Belén (Baltasar pt2)

Melchor y Gaspar estaban sentados a la sombra de un olivo centenario en lo alto de una colina cuando vieron llegar a Baltasar. Éste vestía las ropas propias de un rey: Una túnica con bordados, babuchas de la mas fina calidad y un turbante adornado con un broche enjoyado. Cuando el rey negro vió a sus antiguos compañeros de viaje se sorprendió en sobremanera; Melchor parecía un comando salido de una mala pelicula de Chuc Norris y Baltasar tenía sus ropajes hechos harapos y sostenía en la mano un bastón manchado de sangre.
-Ya veo que la vida no os ha sonreído amigos. Pero decidme... ¿En que podría ayudaros yo para hacerme venir con tanta urgencia?- Dijo Baltasar al llegar ante ellos.
-Estamos jodidos.-Dijo Gaspar.
-Jodidos. -Repitió Melchor sin ánimo.
-Ya veo. No teneis buen aspecto, pero no creo que yo pueda hacer nada por vosotros. Tu sabes, Gaspar, que ya no vivo en este lugar ni en este tiempo.
-¿Pero que está diciendo?- Preguntó Melchor sin entender nada.
-Cuando acabó todo, Dios te maldijo, a mi me concedió el poder de cagar oro y a Baltasar, al ser negro, le concedió la habilidad para viajar en el tiempo.
-Aaahora entiendo.-Respondió màs tranquilo Melchor. -¿Y qué es ahora de tu vida?
-Bueno... yo... estuve viajando hacia el futuro y me instalé en el principio del siglo veintiuno. Me dedico al cine.
-¿Al qué?- Preguntó Melchor.
-Oye, y qué dice la historia de nosotros? - Preguntó Gaspar.
-Es curioso, pero no queda ni rastro de nuestro paso por el mundo.
-¿Y del niño? ¿Que pasará con el futuro rey?
-Mmm... No creo que te gustara el final. Hicieron una peli sobre él hace poco.
-¿Una qué?- Preguntó Melchor, confuso.
-Eso no importa. Decidme qué quereis de mi y veré que puedo hacer.
-Necesitamos que nos escondas. El mundo entero quiere matarme a mi y a los que conmigo están. Llevanos contigo al futuro.
-Eso es una locura.-respondió baltasar algo ofendido. -El don es mio y nunca he intentado llevar a alguien conmigo. Podría ser catastrófico. Además, las cosas no son tan fáciles en el futuro.
-Yo cago oro. No tendríamos problemas de dinero en ninguna época.
-Vosotros no lo entendeis. No se puede llegar de repente al siglo veintiuno con un puñado de mierdas de oro puro y simplemente vivir. Hay unas normas y unos inspectores que vendrían a averiguar de donde ha salido tal fortuna.
-¿Inspectores?- Gritó Melchor levantandose de un salto. -No se como serán esos inspectores, pero como traten de hacer algo... -Entonces sacudió tal patada al tronco del olivo que éste tembló de la raíz hasta la copa y varias olivas maduras cayeron sobre el turbante de Baltasar.
Éste ladeó la cabeza frustrado y al mirar hacia abajo, donde se hallaba la ciudad mas proxima vió a un grupo formado por varias decenas de hombres armados y algunos cientos de ovejas rabiosas que corrian hacia la colina.
-¿Quienes son esos?
-Vienen a matarnos. -Le respondió Melchor sin girarse a mirarlos.
-Pero... nos haría falta una ametralladora para acabar con todos ellos. -Dijo Baltasar, asustado sin palidecer, pues su piel se lo impedía.
-¿Una ametraqué?
-Da igual. No tenemos tiempo, cogedme de las manos.
Y los tres reyes de oriente se cogieron de las manos, como ya hicieran tiempo atrás, antes de comenzar su viaje. Y mientras la turba enfurecida subía con sed de sangre la colina entre gritos, insultos y balidos, una energía desconocida envolvió a las tres figuras y éstas desaparecieron con un chasquido, para no ser vistas nunca más... en su tiempo.

(Epílogo)
Y lo que la historia no llegó nunca a contar fué que los tres reyes desaparecieron, rumbo al siglo 21. El maldito, el por siempre rico y el viajero en el tiempo(o negro, como se le conoce habitualmente). Pero como éste último sospechaba, su habilidad para viajar a través de los milenios no funcionaba correctamente llevando pasajeros y solo le permitió saltar de año en año, teniendo que descansar una noche entera para saltar de nuevo.
Cuenta la leyenda que esa noche, la del 5 al 6 de enero de todos los años, puede verseles en nuestro mundo, buscando un lugar donde descansar para desaparecer de nuevo al dia siguiente y reaparecer al cabo de un año (creo que ya se había entendido pero quiero que esto quede más largo), hasta que lleguen a su destino.
Y así termina la verdadera historia de los tres reyes de oriente.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Fantasmilla

Hallábame yo realizando tareas de reparación y mantenimiento en el tejado de mi casa, cuando vi aparecer por el camino, a un individuo flamélico y desgarbado que, viendome ocupado me preguntó en qué empresa trabajaba y que me permitía tener labor en estos tiempos de miseria y escasez. Contestóle yo que mi trabajo no venía de terceros sino que eran mis propias tareas domçesticas las que realizaba y él, poniendo expresión triste y desolada me dijo que podría hacerlo por mi si le daba 10€, ya que se hallaba sin sustento alguno. Pero no vé usted, le dije yo, que el hecho de estar tal dia como hoy entre semana y a estas horas aquí arreglando mis cosas es señal inequívoca de que me encuentro en la misma situación que usted y que cualquier aportación económicomonetaria solo serviría para empeorar mi situación. A lo que el hombre agachó la cabeza y se marchó con paso lento.
Pero a los minutos de su partida el cielo se ensombreció, un viento frío sopló y una figura pálida de blanca faz y vestimentas apareció ante mí, diciendo ser el fantasma de la navidad. Le comenté que estabamos en noviembre y el fantasma me respondió que la navidad ya había llegado al Corte Inglés y al Carrefur y que los fantasmas no iban a ser menos.
Y de la mano me llevó hasta el hogar de aquél a quien había negado mi socorro para que yo viera cuán lastimera era su vida. Y allí pude ver a dos niños que no tenían videojuegos que introducir en sus PSPs, a una esposa triste por no poder comprar esas botas de piel que tanto necesitaba y un BMW en el almacén sin gasolina que pudiera hacer rugir su motor. Y entre sus cosas vi un teléfono móvil de segunda generación, un diso duro de menos de 500 gigas y joyas de plata. Y díjole yo que eso era realmente triste pero que yo nunca pude tener nada de eso ni siquiera en proyecto y él excusose con argumentos balbuceantes e imprecisos y con voz familiar. Y al estirar de su máscara vi que el fantasma no era otro que el hombre miserable de antes disfrazado de fantoche y yo, lleno de rabia y compasión le dí 10€ por las molestias y quedamos, como un trato de sangre entre hermanos fieles, que si volvía a verle aparecer por mi camino, le daría tal paliza que no sería capaz de reconocerse al mirarse en el espejo.

De esfuerzo y superación

Yo no he sido siempre así. No he sido desde siempre una piltrafa inútil que solo mueve su culo cuando es estrictamente necesario (incendios, inundaciones...) y que de no ser el diafragma un músculo voluntario se dejaría morir de asfixia. No.
Hace ya mucho tiempo yo fuí un chaval preocupado por su forma física, interesado en el deporte y con ansias de esfuerzo y superación.
Desgraciadamente, el destino te tiene agarrado con fuerza por los genitales desde el dia que naces y el mío no ha dejado de apretar y apretar desde que tengo uso de razón, hasta conseguir convertirme en el ser mediocre que ahora soy. Si alguien quiere conocer el punto de ruptura que llevó al chaval ilusionado a abandonar su estilo de vida, solo tiene que seguir leyendo.
Yo tendría 13 o 14 años en esa época y andaba con un grupo de amigos que eran aficionados a la bicicleta de montaña. La cosa comenzó como hobby y lentamente se fué poniendo mas seria hasta que se tornó competición y poco a poco nos fuimos poniendo serios. Yo, como siempre, era el rezagado; el que va el último y hay que esperar porque da pena; el que le cuelga la lengua más que a nadie en las subidas y aprieta el freno temeroso en los descensos. Pero eramos colegas y cada dia nos superabamos un poco y a mi no me importaba la idea de no poder alcanzarles en la vida. Creo que eso se llama positividad o algo asi. Pero los años pasaron y llegó la temida adolescencia con todo lo que ello conlleva; Nuestros penes comenzaron a controlar a nuestros cerebros cual ultracuerpo y lentamente, el ansia de salir, beber e intentar relacionarse con humanos del sexo opuesto fué haciendo mella en el grupo. Algunos abandonaron a la primera de cambio y otros resistieron un poco más, pero el quedarme solo era inevitable. Afortunadamente, yo era positivo y vi en esa deserción masiva la oportunidad para superarlos a todos. El plan era simple: Mientras ellos comenzaban una vida de diversión y nuevas emociones yo entrenaría solo, aburrido y triste con la única intención de que llegara un día en el que pudiera demostrarles mis progresos y que ellos se sintieran humillados ante la grandiosidad de ese al que llamaban rezagado y arrepentirse del nuevo camino que habían tomado.
El positivismo no está reñido con el ego para nada.
Perfectamente podríamos haber muerto todos de viejos sin que ese dia llegara, pero no fué así. Estando en el instituto alguien organizó una carrera de bicicleta de montaña y esa fué mi oportunidad.
La cosa no podía ir mejor; Allí estabamos todos. Mi antiguo grupo, algunos desconocidos con pinta de no tener demasiado fuelle y hasta el flojeras del instituto: Un tio enclenque y que se cansaba de pestañear pero que casualmente tenía una bicicleta en su casa y nada mejor que hacer. Y allí, sobre la colina, con mi brillante bici cromada y mi media melena al viento estaba yo, mirandolos con aire de superioridad y una sonrisa confiada en mi faz.
Había llegado la hora de la verdad.
No voy a recrearme en detalles ni explicaciones innecesarias. Solo decir que llegué el último a una buena distancia del flojeras oficial (hasta ese dia) del instituto.
Los dias siguientes los pasé meditando hasta que llegué a la conclusión de que el esfuerzo no sirve más que para cansarse, la ilusión para frustrarse y los sueños para despertarse y lamentarse por seguir existiendo en un mundo tan mediocre.

Los panes y los penes

Hoy me he metido en una de esas páginas de videochats aleatorios, donde te enfocas la webcam al careto y esperas a que aparezca otra persona con la que charlar. Es absurdo, lo sé; Con la cantidad de gente interesante que uno puede encontrarse por la calle y todo eso, pero me ha vencido la curiosidad y el afán de conocer personas de otros países y aprender un poco de su cultura, lengua y forma de vida.
Pero en lugar de eso me he encontrado con una galería interminable de penes ávidos de carne femenina. Como yo de carne femenina estoy mas bien falto, no dejaban de desconectarme a los escasos segundos de conectar y así frenéticamente hasta que he salido de la página.
Asi de pronto me ha venido a la cabeza la depravación que conlleva el anonimato de internet y cómo los hombres se dejan llevar por sus bajos instintos exhibicionistas y otras gilipolleces; Pero entonces he recordado mis dias de juventud en el instituto y me he dado cuenta de que estas cosas han existido siempre. Y ahí va el flashback:
Estaba yo "estudiando" electricidad en el instituto de FP del pueblo; En clase eramos una veintena de tios descerebrados y con un 98% de hormonas en sangre que solo pensabamos en cosas raras relacionadas con el sexo, videojuegos o pelis de ninjas. La clase de prácticas era una gran aula cuyas ventanas traseras daban directamente a las ventanas del instituto de bachillerato en cuyas clases habían unas cosas llamadas chicas a las que nadie conocíamos pero nos atraían como la miel a los osos. Los que estabamos mejor de la cabeza nos limitabamos a mirar tímidamente y saludar de vez en cuando pero algunos otros, bastante más perturbados tomaron por costumbre sacar la polla por la ventana cuando nuestro profesor no miraba y animar a las chicas a enseñar a su vez sus pechos. Ya entonces, al igual que ahora, ninguna enseñó nada.
Y eso me ha llevado a pensar que las cosas, por mucha tecnología o capas de pintura que se les echen encima, no cambian nunca. la condición humana siempre es la misma y al final, se le da el mismo uso a una ventana que a una camara web. Lo único que cambia es la magnitud del acto. En la ventana te vven las personas que caben frente a ella, pero a través de internet, un simple pene puede viajar por todo el mundo. Puede que nunca viajemos a Malasia, a la India o a perú, pero nuestro pene si puede llegar hasta allí aunque solo sea por un segundo. Y no solo eso, no. Un pene navegando por la red mundial se encontrará con otros penes, quien sabe de qué color, tamaño y procedencia y se saludarán en silencio, como solo los penes saben hacer, para después proseguir con su viaje cibernético. Si señores; el futuro no son coches voladores ni visitas extraterrestres; El futuro son penes formados de ceros y unos viajando a la velocidad de la luz.
Como estrellas fugaces.
Lágrimas de los dioses.

martes, 22 de noviembre de 2011

Hace un rato he puesto la MTV a ver si salía el culo de la Beyoncé y me he encontrado con un videoclip de Gary Moore y Phill Linott. Lo primero que he pensado ha sido "Coño, joder, cojoner, estos dos se han vuelto a juntar, que grandioso.". pero mi emocion se ha desvanecido cuando he recordad que ambos están muertos.
Pero siempre nos quedará el pasado.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Un apunte literario.


Recientemente ha sido publicado el libro "Bocados Sabrosos" por la Asociación cultural de Escritores/as noveles. Dicho libro recopila hasta 300 microrrelatos de otros tantos escritores noveles entre los cuales me encuentro yo. Los que me conozcais sabreis que llevo muchos años escribiendo relatos más o menos largos (sin tener nada que ver con los reyes magos ni nada de lo que publico en mis blogs) y ésta es la primera ocasión en la que me publican algo en papel. me hace ilusión, lo reconozco, a pesar de que no són más que cuatro líneas y que como siempre, me queda la sensación amarga de ver cómo el microrrelato ganador no tiene la calidad que yo esperaría.
Pero esto es lo de menos. El libro está ahí y se puede pedir en la página web de la librería Argot de Castellón http://www.argot.es/ , donde el dia 3 de diciembre será la presentación del mismo o (como he hecho yo) preguntando en cualquier otra librería del mundo a ver si hay suerte.
Y ahora, para que nadie se sienta con la obligación de comprarselo para quedar bien conmigo, paso a publicar mi microrrelato tal y como viene en el libro.

Intentando derribar un muro de hormigón con el poder de su mente, se hernió.
Cuando volvió del médico tuvo que decir a su familia que se lo había hecho con la bombona de butano.
No podía dejar que descubrieran que era un soñador.

viernes, 11 de noviembre de 2011

El incidente de Belén (Baltasar pt1)

La muchacha, completamente desnuda estaba acostada boca abajo en la cama; Su cabello era rubio y su piel blanca como la nieve estaba cubierta por pequeñísimas gotas de sudor que brillaban bajo la luz de los focos. Giró la cabeza y se incorporó ligeramente dejando entrever sus generosos pechos para mirar directamente al hombre que estaba de pié junto a ella. Era Sam; Alto, fuerte y su piel negra como el carbón; Su miembro viril, todavía semierecto colgaba hasta sus rodillas demostrando que a veces, algunos tópicos raciales son ciertos.
-¿Te he hecho daño? –Le preguntó Sam a la muchacha.
-Tendría que haber sido una yegua para que no me doliera eso. –Respondió ella señalando con la vista a su entrepierna y después sonrió y le dio un pellizco en el trasero.
Sam sonrió al ver que se lo había tomado bien y salió del decorado cubriéndose solo con una toalla para meterse en un camerino. Había llegado hacía relativamente poco a los Estados Unidos pero muy pronto se interesó por la industria del porno y se instaló en Silicon Valley; tras unas cuantas apariciones en películas del montón estaba rodando la que sería su mayor éxito: “Tócamelo otra vez, Sam”, destinada a convertirse en un gran clásico a la altura de “Garganta profunda” o “Debbie does Dallas”.
Estaba aseándose para la siguiente escena cuando un mensajero le trajo una carta extraña; En el interior de un sobre ordinario de correos había otro, y otro y otro, cada vez más viejos hasta revelar una nota escrita a mano en un pergamino amarillento. Sam la leyó con interés pues iba dirigida a un tal Baltasar, y hacía más de dos mil años que nadie se dirigía a él con ese nombre.
-Treinta minutos para rodar, Sam –Le interrumpió alguien desde la puerta.
-Tendremos que rodar la última escena ahora mismo- Respondió él. –He quedado con dos viejos amigos.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

El incidente de Belén (Gaspar pt3, versión extendida)

Acurrucado en un rincón del sótano, Gaspar observó cómo su inquilino subía las escaleras y desparecía; Le había indicado a la perfección donde encontrar las llaves necesarias para salir de allí y ahora solo podía esperar a que regresara... si es que regresaba.
Melchor avanzaba por los largos pasillos y las enormes salas del palacio como un felino saliendo de caza; Solo que en este caso él era la presa. Aquí y allá podía oír los pasos de quienes le buscaban, como sabuesos sin mente olfateándole por todas partes. Afortunadamente, durante el tiempo pasado como fugitivo, Melchor había aprendido a moverse en silencio y a evitar las miradas de todo el mundo.
Pronto llegó a la galería de arte: Una amplia sala que tenía expuestas a por doquier multitud de objetos de arte, antigüedades y curiosidades. "Mariconadas" pensó Melchor, que en su nueva vida había aprendido a detestar toda posesión material no imprescindible para la supervivencia. Desgraciadamente tenía dos problemas: Gaspar no le había dicho dónde exactamente estaba la llave azul y había alguien más en la estancia. Caminando sin rumbo entre esculturas, cuadros y pergaminos había un hombre, un campesino que vara en mano sospechaba que su presa estaba cerca. Melchor rápidamente priorizó; se acercó sigilosamente al individuo desde atrás, ocultándose tras un gran elefante peludo disecado y saltó sobre él agarrándolo del cuello; el pobre desgraciado no tenía ninguna posibilidad pero trataba desesperadamente de asestarle un golpe mortal con su trozo de madera. No lo logró. Melchor dejó el cadáver en el suelo sin hacer ruido y comenzó a inspeccionar el lugar. No había nada que pudiera contener algo; Ni armarios, ni cajones, ni nada parecido; Pero por suerte se fijó en un detalle curioso: En una de las paredes había tres pedestales con pequeñas gárgolas en su parte superior; pero curiosamente éstas no estaban alineadas entre sí. Tal falta de estilo no era propia de Gaspar, así que se acercó a ellas y empujó una hasta alinearlas con las otras dos. Como por arte de magia la boca de una gárgola se abrió revelando una llave metálica de color azul.
Ya con la llave en su poder subió al piso superior. Solo un largo pasillo lo separaba del estudio de la puerta azul pero en él se encontraba el servicio completo del palacio: El nuevo mayordomo, el cocinero y su pinche, tres doncellas encargadas del aseo y la limpieza y cuatro mozos polvorientos y fornidos; Todos ellos con esa mirada perdida característica de quienes Dios ha bendecido con el odio eterno e inexplicable hacia el hombre que estaba ente ellos. No había otro camino ni otra opción. Melchor se concentró una vez más mirando hacia el pasillo abarrotado de gente potencialmente homicida y supo que solo le quedaba una carta que jugar. “El torbellino de muerte” sería más o menos la traducción de lo último que le enseñó su maestro. Nunca había llegado a dominar esa técnica pero ahora no tenía otra alternativa. Se concentró, cogió algo de carrerilla y saltó mientras abría sus piernas en un ángulo de 180º al mismo tiempo que giraba a toda velocidad sobre sí mismo. Fué muy confuso. Cuando recuperó su postura natural estaba en el otro extremo del pasillo, algo mareado, confuso y descalzo. Detrás de él había dejado un rastro de cuerpos, dientes y sangre, así como mobiliario destrozado y paredes desconchadas. Quizás “Torbellino de muerte” si era una traducción correcta.
La puerta azul se abrió suavemente y Melchor entró en el estudio de su compañero. Ese era el refugio privado de Gaspar y en él todo guardaba un riguroso orden que duró pocos segundos. En un pispás todo estaba por los suelos, alborotado y roto y la llave roja no tardó en aparecer. Ya con ella en la mano, se disponía a salir de la sala cuando un extraño crujir lo alertó. Era como los pasos de un gigante que se acercaba como un toro enfurecido, pero no podía ver a nadie. Repentinamente, dos manos del tamaño de palas atravesaron la pared del estudio y lo agarraron directamente por el cuello; Melchor no podía deshacerse de la presa y pronto supo el porqué. Un hombre gigantesco atravesó la pared como si ésta fuera de papel y le apretaba el cuello mientras le zarandeaba hacia un lado y hacia otro. En pocos segundos Melchor tenía la espalda contra el suelo, con el gigante apretándole más y más la garganta y la vista se le comenzaba a nublar por falta de oxigeno. Entonces lo vio, debajo de una mesa-escritorio; una forma extraña, irregular, pero con un brillo puro de radiante dorado. Extendiendo el brazo hasta un límite insospechado lo agarró y comprobó que era lo que él pensaba: Un zurullo de oro macizo. Apretándolo fuertemente con la mano golpeó con él la cabeza del gigante. Una vez, dos, tres, hasta que la sangre comenzó a botar de su cabezota, sus pupilas se perdieron en algún lugar de su frente y la presa de sus manos se aflojó. Melchor se levantó y tiró el excremento al suelo con un poco de asco. “Eso tiene que doler” pensó, y volvió a bajar al sótano.
-¿Has... tenido algún problema? -Le preguntó Gaspar sin demasiadas ganas de oír la respuesta.
-No demasiados, pero creo que deberías de ir pensando en cambiar el personal de servicio al completo.
Recuerdo que cuando tenía 14 o 15 años, en pleno despertar sexual, me sentía atraído por las chavalas de mi edad pero no era capaz de fijarme en las que eran ligeramente mayores. No se exactamente a que se debería pero sentía una especie de desgana que no me dejaba verlas como hembras deseables por mucho que lo intentara. Quizás las veía como algo tan inalcanzable que ni pobre "celebro" hiperhormonado ni siquiera se molestaba en crear cualquier tipo de ilusión o fantasía. De hecho, si veía una tia conduciendo un coche, por muy rebuenorra que estuviera, no le hacía caso; más de 18 años estaba fuera de mi límite.
Cuando superé a la veintena la cosa cambió ligeramente. Por supuesto que me gustaban las de 18, faltaría más, pero mi materia gris, ya mas calmada, me permitía fijarme como dios manda en las chicas que eran varios años mayores que yo. La cosa parecía normalizarse.
Pero ahora supero los 30 y algo me preocupa. Me siguen gustando las de 18 y mis miras han aumentado hasta señoras casadas y con hijos que rozan la siguiente década. Dicen los expertos que a medida que uno envejece va ampliando su espectro de gustos, pero vamos a ver... ¿Que pasará cuando tenga 40? ¿Y a partir de ahí? ¿Me gustarán las ancianas y las niñas? ¿En qué clase de monstruo voy a convertirme?


Y la gente ahora me llama raro por jugar a rol...
Hace pocos dias y por motivos que no vienen al caso, me convertí en "dueño" de un perro. Yo nunca había tenido uno y paso estos dias con nuevas actividades como acariciarle la barriga, ponerle agua o pasearlo. Y hoy, paseandolo por el camino de detrás de mi casa lo he mirado y me he puesto a pensar.
He pensado en qué debería enseñarle a ese pobre animal desconocedor de las costumbres y la convivencia humanas. Lo normal es que aprendan a obedecer las órdenes de sus amos, a darles la patita, a sentarse, a esperar y cualquier cosa que pueda ser útil para un ser humano. Lo he pensado y me ha parecido egoísta. ¿Por que condicionar el comportamiento de un animal libre con comportamientos humanizados? Y mi "celebro" de pronto ha dado un vuelco sobre si mismo y he pensado en algo diferente.
¿No sería mejor en lugar de "humanizar" a un perro, aprender de él? De este modo quizás sabríamos ser más libres, despreocupados y felices. Si, si, felices. Sin estrés, sin dolores de cabeza ni horarios ni otro tipo de problemas derivados del órden y la racionalidad de la que debemos hacer gala continuamente. Y como no, he visualizado una escena idílica:
Yo paseando por la calle con libertad perruna, alegre y libre de cuanto me agobia. Y entonces veo a una hembra de mi misma especie (claro, tampoco hay que pasarse con las libertades) y caminando directamente hacia ella me amorro a su entrepierna tratando de adivinar si es una hembra receptiva o mejor voy en busca de otra. Ni "Hola me llamo tal", ni "estudias o trabajas", ni "qué te gusta hacer en tu tiempo libre si es que lo tienens y te gusta hacer cosas"... El mundo idílico para cualquiera. Pero claro, ella no entiende todo esto del perro porque no lee mi blog y mi comportamiento le parece grosero por lo que en dos segundos me encuentro en el suelo con un fuerte dolor de testículos y un tacón de aguja clavandose en mi yugular mientras me esfuerzo en vano por lanzar un ladrido de disculpa. Fin de la escena.
Asi que nada, mejor dejo las cosas como están. Que mi perro se comporte como un perro y yo hare lo propio con mi humanidad. Eso si, no puedo garantizar nada.

Publicado en "Mediocridad" este mismo veranito.

martes, 1 de noviembre de 2011

El incidente de Belén (Gaspar pt3, versión corta)

Acurrucado en un rincón del sótano, Gaspar observó cómo su inquilino subía las escaleras y desparecía; Le había indicado a la perfección donde encontrar las llaves necesarias para salir de allí y ahora solo podía esperar a que regresara... si es que regresaba.
Los pasos amortiguados de Melchor desaparecieron pronto en el piso principal y a partir de allí los minutos se convirtieron en horas y las horas en dias. Por suerte no hizo falta seguir exagerando ni estirando el tiempo ya que pasado un tiempo indeterminado, oyó de nuevo los pasos, la puerta se abrió y Melchor entró de nuevo en el sótano con la llave roja en su mano. Sonreía pero tenía el pelo alborotado, la ropa manchada de sangre y sus botas reforzadas con metal habían desaparecido.
-¿Has... tenido algún problema? -Preguntó Gaspar sin demasiadas ganas de oír la respuesta.
-No demasiados, pero creo que deberías de ir pensando en cambiar el personal de servicio al completo.

NOTA IMPORTANTE: Esta es la versión breve de este capítulo. He recibido algunas críticas negativas del relato en general y de Melchor en particular y no me he atrevido a detallar cómo consiguió las llaves y todo eso. Si alguien quiere leer la versión extendida que comente, que la pida y la tendrá. Sea como sea, en el proximo capiítulo, por fin, entra Baltasar.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Aunque parezca mentira, otra carta (electrónica, claro) ha llegado a mi consulta. Paso a la misma y luego voy con la resolución. Como siempre.

Hola capdemut, soy una mierda
Desde hace unas semanas vivo con un dilema que me trae por la calle de la amargura. Y es que en la zona donde vivo estamos empezando a sufrir restricciones en el agua corriente y cuando llego por la tarde a mi casa del trabajo solo puedo lavarme la smanos una vez, por eso del ahorro. Pero claro. Como al llegar siento la imperiosa necesidad de orinar, no se si debería lavarme las manos antes o después. ¿Usted que opiona?


Ante todo, gracias por la consulta y puedes tutearme, que no soy tan viejuno aún.
Lo cierto e sque tu caso es algo complejo y debe ser analizado de forma completa, aunque te prometo que encontraré una solución clara y lógica.
Verás, aunque desconozco tu trabajo, pienso que debes de llegar a casa con las manos bastante guarras y que eso te causa cierto reparo para manipular tu miembro viril (al que a partir de ahora llamaremos, para entendernos, pene).
Tienes que pensar que tocarte el pene con las manos sucias puede acarrearte problemas d esalud tales como infecciones, gangrena de esa y otras cosas chungas; por otro lado, si mea sy después no te lavas las manos tendrás ciertos problemas sociales. Pero vamos al análisis:
El pene humano, y más concretamente el masculino tiene tres funciones básicas: Como órgano excretor, reproductor y masturbatorio. Si el pene resulta destruido, quizás un buen médico podría arreglar las dos primeras, pero cuando le dijeses que vinera a por la tercera te iba a mandar a paseo seguro. En definitiva: El pene es importante.
Pero un estigma social como el olor de opene en las manos puede acarrear ottros problemas. Imaginemos que tienes que darle la mano a un amigo que hace tiempo que no ves, que compartes una bolsa de patatas con alguien o que tocas un cristal del autobús donde acto seguido, una chica estampa un beso para su novio que s eva a la mili. Feo.
Así que en definitiva podemos concluir que sin pene no se vive bien y que si un amigo deja de hablarte porque le dejas olor de pene allí donde pasas, eso no es un amigo ni es nada.

Cronicas de parvulario

Hace poco estuve pensando sobre los blogs, la gente que los escribe y la gente que los lee. Todo esto está muy bien por eso de la expresión, la información y el compartir ideas, experiencias y otras cosas biensonantes. Pero pensandolo friamente, es todo un poco triste al final. O sea, un tio (pongamosle yo) cuenta sus miserias que no le importan a nadie y otra gente (pongamosle vosotros) las leen y hasta publican comentarios varios.
Y entonces pensé: "¿Hay algo mas cutre que un tio de 30 y tantos explicando sus cosas?" Pues si: Un tio de 30 y tantos explicando cosas que le pasaron cuando tenía 5. Y así, en mi afán de superación constante decidí comenzar mis Cronicas de parvulario. Para cagarse es ya esto.
Tendría pocos años en esa época y recuerdo que era nuevo en el parvulario. No se que nos enseñaban pero allí los niños ibamos por la hora del recreo, donde podiamos jugar, relacionarnos y ser niños al fin y al cabo. El patio era grande (o al menos proporcionalmente grande para lo que eramos nosotros) y aunque no lo recuerdo con exactitud, sé que en uno d elos laterales, cerca de uno de los muros crecían varios árboles. Chopos supongo pero qué mas dá.
En esa zona arbolada no jugaba nadie porque estaba ocupada por un grupo permanente de niños a los que llamabamos "La patrulla de José Tomás". No me pregunteis el porqué del nombre; Yo no lo inventé. La cuestión es que eran un grupo temible que no dejaban que nadie se acercara a su zona y respondían a cualquier intrusión con violencia. Asi eran las cosas y así las asumiamos en esos tiempos, asi que no teníamos demasiados problemas con eso.
Pero un buen dia todo cambió. Por algún motivo salimos antes al patio y nos encontramos con la zona prohibida desocupada y el grupo al que yo pertenecía (que no teníamos suficiente glamur como para tener un nombre) decidimos ir a jugar a territorio vetado hasta el momento. Y descubrimos que el sitio no era para tanto: El suelo estaba lleno de hojas húmedas, los troncos estaban pegajosos y el muro frío; Además, estabamos lejos de todas partes. Y nos habríamos ido sin mas de no ser que "La patrulla de José Tomás" salió en busca de su rincón y nos encontró allí. Nos miraron, les miramos y aquello s econvirtió en una cuestión de honor.
En pocos segundos comenzó una batalla de gravilla. Yo la recuerdo como algo épico, con puñados de piedrecitas lloviendo del cielo y yo esquivandolas con agilidad felina mientras devolvía los ataques con precisión. Supongo que desde fuera se verían una docena de niños pataleando y lanzandose gravilla a cinco metros los unos de los otros. La cuestión es que ibamos ganando: Los árboles ofrecían cobertura y nuestros proyectiles húmedos eran mas efectivos que los suyos. Y así la batalla siguió hasta que sonó el timbre y regresamos a clase con el orgullo de los vencedores.
El dia siguiente salimos tan contentos creyedonos los dueños del lugar, pero La patrulla de José Tomás ya estaba allí. Entonces comenzó el asedio. Debíamos reconquistar el bastión, pero José Tomás se mostró como un líder implacable que no cedió ni un centímetro de terreno y cuando sonó el timbre esabamos en el mismo sitio y con el pelo lleno de piedrecitas mojadas. Los niños fueron entrando a clase y nosotros, haciendo alarde de cobardía, corrimos al ya vacío rincón a fingir que habíamos ganado. Por culpa de eso llegamos tarde y nos castigaron.
Desde entonces, la Patrulla de José Tomás siguió en su sitio y nosotros en el nuestro, que era mejor y más grande pero nos dejaba un amargo sabor a derrota en la boca.
Crecimos, salimos del parvulario para ir al colegio y los años pasaron. Y hace poco, paseando por el pueblo me crucé con José Tomás; Le vi viejo, gordo y algo cansado; Me saludó con el ligero movimiento de ceja con el que se saluda a los viejos compañeros de EGB y yo hice lo mismo. Mientras se alejaba le di un último vistazo y pensé: "Ahora le ganaría".

Pues el mio aún más (Paternidad parte 9)

Sé que este tema da para mucho y no quiero hacerme pesado con ello pero hay que ver cómo son los pdres/madres con tal de lucir a sus retoños ante los demás. Y es que hace poco me fijé como por casualidad en que a la hora de tomar la primera comunión, los niños macho van vestidos de almirante de barco. No tiene demasiado sentido pero en efecto, el clásico traje de marinerito con lazo en el cuello ha pasado a ser un traje lleno de galones, hombreras y gorra reluciente. Un ser humano normal se habría fijado en el detalle y no le habría dado más importancia que el pensar que los padres de esos niños son unos iluminados, pero yo no. Yo he sido capaz de legar a la raíz del asunto y darme cuenta de que esos padres sólo son unas víctimas de si mismos. Voy a escenificarlo:
En los años noventa todos iban con un traje "normal" (veanse mis fotos de comunión para entender las comillas) o de marineritos; Eso era ir todo de blanco con los adornos mínimos dignos de un chaval que vive en un barco. ¿Tiene alguna relación eso con recibir el cuerpo de Cristo? No, pero ese no es el asunto.
Pero resulta que un buen día a unos padres elitistas se les ocurrió que su magnífico especímen no podía ir de simple marinerito y le compraron un uniforme de alto mando naval. Imaginad el dia de la comunión con todos los crios de marineros rasos y uno en frente vestido de almirante; Seguro que todas las miradas, fotografías y comentarios eran para él y para sus orgullosos padres.
A partir de ahí a cosa rodó por si misma. Los padres aterrorizados corrían a las tiendas de ropa en busca de trajes de almirante para que sus hijos no quedaran en segundo puesto en un dia tan especial. "Los de marinerito son carisimos, pero los de almirante ya es para cagarse." diría el sastre, pero los padres temían a sus congéneres y no dudaban en aflojar la pasta que fuera necesaria.
Los almirantes eran mayoría en poco tiempo y aver quien era el guapo que se presentaba en una comunión de almirantes con una puta mierda de crio de marinerito. Imaginad a diez almirantes con un solo marinero allí, solo, como un esclavo, como una prostituta, como una actriz porno engañada en el rodaje de un bukakke de esos. Que horror y que pena.
Hoy en dia solo quedan almirante y me pregunto qué será lo próximo. Puede que el siguiente paso sea llevarlos de futbolistas o de astronautas, pero a mi no me preocupa; Afortunadamente tengo una niña.

lunes, 24 de octubre de 2011

El incidente de Belén (Gaspar pt2)

El fugitivo Melchor llevaba ya algunos meses viviendo en su sótano. A gaspar no le habría importado demasiado de no ser por que la ausencia de su fiel Bautistus y la imposibilidad de que ningún otro ser humano u oveja pudiera ponerse frente al fugitivo, le obligaba a hacer de sirviente. Un rey de riqueza infinita bajando comida y subiendo cubos de heces continuamente para salvar la vida de un tipo con el que habían compartido un viaje hacía ya tiempo. Humillante.
Pero lo que más preocupaba a Gaspar no era eso. El verdadero problema crecía dia a dia en el exterior de su palacio. Lentamente había ido notando como la gente que pasaba por la calle miraban de forma extraña al edificio, algunos incluso se detenían, como si notaran de algún modo la presencia del ser que debían odiar en su interior. Al principio eran unos pocos, parados delante de alguna ventana, olisqueando el aire con la mirada perdida, pero pronto fueron más y mas; algunos pasaban horas allí plantados hasta que sus obligaciones les devolvían lentamente a la normalidad, pero otros pasaban toda la noche con la mirada perdida en los muros del palacio.
Eso preocupaba a gaspar, si. pero la mañana en que se despertó y se encontró a varias decenas de personas rascando las puertas y ventanas supo que la cosa no podía seguir así. Debían salir de allí. Bajó corriendo al sótano y despertó a Melchor de una patada en la cabeza. Mientras éste intentaba comprender qué pasaba, gaspar comenzó a hablar nerviosamente.
-Tenemos que salir de aquí, ahora. Vienen a matarte y creo que yo tampoco les caeré demasiado bien. Hay que subir y salir por la puerta de atrás antes de que...
Un crujido en la parte de atrás hizo callar a Gaspar mientras Melchor se vestía con una ropa de camuflaje verde que se había hecho confeccionar especialmente para él. Gaspar miraba alrededor confuso mientras seguía hablando.
-La puerta de atrás.. han entrado. La única salida posible es la puerta roja que hay en este mismo sótano.
-¿Entonces donde está el problema? Salgamos.
-Respondió Melchor mientras se ajustaba una camiseta negra ceñida sin mangas.
-Porque la puerta roja solo puede abrirse con la llave roja y ésta está en el estudio del piso superior, cerrado con la puerta azúl... Y su llave está escondida en la galería de arte.
-¿Y por qué mierdas hiciste todo esto de la spuertas y las llaves de colores?
-Le reprochó Melchor abrochandose unas botas negras con suelas y puntas metálicas hechas a medida.
-¡Porque cago oro y ya no se qué hacer con tanto dinero!- Gritó desesperado Gaspar.
-Muy bien. Si es la única salida...-Dijo solemnemente Melchor mientras se ajustaba una cinta blanca con un símbolo rojo en la frente....yo iré a por esas llaves.

Continuará...
Como soy un hombre de carretera y de largas jornadas laborales, tengo mucho tiempo para pensar. Y pensando pensé en qué le pediría yo a uno de esos genios tan abundantes en las lamparas mágicas y que tanto salen en ficciones varias.
Lo primero que le viene a uno a la cabeza son los tres tópicos de "Salud, dinero y amor". Pero vamos a anilizarlo bien, no sea cosa que nos precipitemos y caguemos el deseo (que es solo uno, claro, con tres cualquiera se soluciona la vida).
SALUD: Muy tentador, si. pensar que uno no se va a resfiar jamás y que nunca le va a dar un susto un análisis de sangre parece muy tranquilizador, pero. ¿Y si nosotros ya estabamos predestinados a no sufrir ninguna enfermedad jamás? Es raro, si, pero no imposible. Y si se diera ese caso, aún sin llegar a darnos cuenta nunca, habríamos malgastado el deseo. Tirado a la basura.
DINERO: Claro, podríamos pedir una cantidad infinita de dinero y ya está. Solucionada la vida. ¿No? Pues una mierda. Hoy en dia todo ingreso hay que declararlo y a ver cómo le dices tu al juez que ese trasatlántico de oro con el que viajas a las islas paradisíacas que te has comprado provienen de una fuente de dinero mágica. A la carcel que vas, por listo. la única opción es gastartelo todo en drogas, prostitutas y otros menesteres de mal vivir, pero no vale la pena.
AMOR: Por favor. También le puedes pedir al genio que te ate un yunque en los testículos y te arroje al mar, pero no.
Para elegir un buen deseo hay que tener en cuenta algunos factores. 1º: Cosas que necesitas. 2º: Cosas que necesitas y además te gustan. Y 3º:Cosas que necesitas, te gustan y además no puedes aborrecer jamás. Si encuentras algo que cumpla estas reglas no lo dudes, pídelo.
Yo lo que necesito (entre otras) cosas es comer. Lo que me gusta es todo lo relacionado con las fritangas varias. Y de lo que nunca podría cansarme... las patatas fritas. Así que ese sería mi deseo:
-¡Genio! Quiero tener siempre, en todo momento de mi vida y de forma ilimitada, un par de patatas fritas en la boca. Para poder saborearlas siempre y en cualquier lugar, de dia, de noche, en los momentos buenos y también en los malos. Patatas fritas brotando directamente de mis molares. La felicidad absoluta.
No he encontrado ninguna foto de una boca abierta con dos patatas fritas dentro, así que pongo una de Alex Sim-wise que también se las come dobladas.

viernes, 21 de octubre de 2011

El incidente de Belén (Gaspar)

En la sala de audiencias de su palacio, ataviado con unas rpas tan elegantes que con uno solo de los hilos que las confeccionan podría alimentarse una familia de mapaches durante un año, el rey Gaspar daba pequeños sorbos a una copa de vino con una gota del cual, podría alimentase a una família de koalas durante seis meses aproximadamente. Todo era muy caro y ostentoso hasta decir basta y emanaba un aura de glamur y preciosismo, a excepción del hombre que estaba sentado frente a él, vestido con harapos manchados de sangre y mirando su copa de vino, como si ya no recordara qué era el oscuro liquido.
-Mi buen amigo y compañero Melchor.-Dijo Gaspar sin demasiada emoción. -Me congratula tu visita pero no acabo de comprender el porqué de todo esto. Me dices que tras el incidente de Belén todo el mundo, incluyendo ovejas, te odia, que quieren verte muerto y que no tienen a quien acudir excepto a mi. Bien. Suponiendo que todo esto fuera cierto, dime: ¿Qué esperas de mi? ¿Que te oculte para siempre en mi palacio?
-No lo sé.-
Respondió Melchor con cierto asco. -Él nos prometió que si ibamos a Belén siguiendo esa maldita estrella nos recompensaría gratamente; Que seríamos los reyes más grandes de la historia y porque se me fué un poco la mano con esos pastores curiosos...
-Pude oír como se rompían al menos cuatro narices-
Le interrumpió Gaspar con dignidad.
-¡Eso es lo de menos1 Hicimos lo que nos dijo, nos presentamos frente al crio y le dimos los regalos. ¿Porqué tanta rabia hacia mí? Él ahogó a medio mundo con ese diluvio.
-Quizás fué por llevarle esa mierda de incienso. El oro era más adecuado. Dicen que el padre del crio va a montar una carpintería con él.
- Añadió Gaspar con tranquilidad.
-¿Y Baltasar? Él le llevó mirra que ni siquiera sabemos qué es.
-No, creo que la mirra la llevé yo... ¿O lo mio fué el incienso y tu el oro¿ A ver si aqui ha habido una confusión...
-¡Que más da eso ahora!
-Gritó melchor. -Necesito ocultarme un tiempo, no sé, unos dias o meses, creo que con unos años bastará. Por cierto. ¿Qué te concedió Dios a ti?
-Cago oro.
-¿Como?
-Cago oro, sin más. Reluciente y puro oro. Cuanto más cago, más rico soy.
-¿Y eso no duele?

Gaspar guardó silencio para cambiar de tema.
-De acuerdo, pero antes debo asegurarme de que lo que dices es cierto. Voy a llamar a Bautistus, mi fiel siervo.

Gaspar hizo sonar una campanilla y al instante se oyeron unos pasos tranquilos que se acercaban. Un hombrecillo achaparrado y moreno apareció, hizo una reverencia a Gaspar y esperó ordenes de su señor.
-Bautistus, eres mi hombre más fiel. Nunca has cuestionado una orden y has mantenido la compostura siempre. Ahora quiero que te acerques a mi amigo y le mires bien. Y sobre todo, no hagas nada agresivo.
El hombrecito se plantó ante Melchor que le miró a los ojos sin decirse nada. Sus miradas cruzadas crearon uno de los silencios más largos del universo hasta que Melchor detectó algo en el rostro del hombrecito: Una vena en la frente comenzó a hincharse y apretó la mandíbula; quer´´ia resistirse al odio irrefrenable pero sus ojos se inyectaron en sangre y profirió un leve gemido. Melchor le sacaba dos cabezas y sus ropas rasgadas dejaban ver una musculatura que no tenía ni siquiera el caballo de Bautistus pero a pesar de ello el hombrecito alzó las manos en forma de pinza y se agarró al cuello de Melchor; Y éste pudo ver que no eran unos ojos humanos. Eran los ojos de la ira divina, los de los pastores y las ovejas. ese hombre era inocente como todos ellos, solo estaba poseído por un curioso designio divino que lo esclavizaba. Con un rápido movimiento, Melchor se zafó de la presa y agarrando la cabecita de Bautistus, se la giró en un angulo imposible. Se oyó un "crack" y su cuerpo de sirviente cayó al suelo, muerto para simepre.
-Esto va a ser responsbilidad de Dios. -Le dijo a Gaspar encogiendose de hombros.

Continuará...

martes, 18 de octubre de 2011

Empatía (Paternidad parte 8)

Lo que sin ninguna duda llevo peor de ser padre, es la sensibilidad que estoy desarrollando a marchas forzosas. No digo que antes yo fuera una bestia insensible, vacía y despiadada, pero me resultaba mucho más complicado el comprender ciertos sentimientos ajenos al menos en su totalidad. A ver si me explico.
Cuando nació mi pequeña, lo primero que se me pasó por la cabeza fueron todos esos casos de niños asesinados y desaparecidos (vease marta del Castillo y un largo y desafortunado etc...) y ello me hizo sentir mal; no acababa de entender porqué de repente no podía sacarme de la cabeza esas cosas que antes se me olvidaban facilmente al meterme en cualquier videojuego o actividad similar. Pero con el paso de semanas o meses, esos pensamientos se fueron acrecentando hasta límites que yo nunca había conocido. De pronto fuí capaz no solo d ehacerme cargo del dolor de esas personas sino de sentirlo en mis propias carnes con solo imaginar que yo pudiera verme en una situación similar. El hecho de pensar en una familia que cria a su hijo y vuelca en él sus esperanzas y sueños para un dia, de repente, descubrir que todo eso se convierte en una dolorosa nada, se me antoja demasiado oscuro para poder soportarlo.
Y hoy mismo, sin ir más lejos ha salido por la tele (gran invento de mierda), cómo atropellaban a una niña de dos años y la dejaban morirse desangrada en una calle de China mientras pasaban peatones y vehículos sin pararse a socorrerla solo porque viven en un país de mierda y están deshumanizados después de años y años de dictadura. Pero la niña no tenía la culpa de todo eso. No entraré en detalles, pero nunca pensé que podría llegar a sentirme tan mal por algo sucedido en la otra punta del mundo.
Lo llaman empatía y me parece un verdadero fastidio.

Sé que suelo escribir cosas graciosas y que me leeis por ello, pero no soy capaz de encontrarle el lado gracioso a ciertas cosas. Si alguien sabe reirse de los niños que s emueren por ahí que venga y me lo enseñe para que pueda escupirle en la cara.

Reafirmación (Paternidad parte 7)

Cuando un bebé nace no es mas que una pelota orgánica a la que le da igual ser educada como ser humano o que la amamanten unos lobos en medio del bosque. Esa es la etapa más bonita y frustrante para ambos progenitores. Pero a medida que el ser se desarrolla va ubicandose en su entorno y reconociendo a su propia especie; Y es entonces cuando logra diferenciar entre su madre y su padre. Por supuesto el papel de la madre es el mas importante, de eso no cabe duda. Precisamente por eso lo omitiré y me centraré en el papel paterno que es el que me ha tocado a mi.
La figura paterna es muy importante dicen los expertos pues e sun pilar fundamental en la familia y otras muchas gilipolleces que se inventan los expertos masculinos para no hundirse en la miseria diciendo la verdad y que les manden a cavar zanjas. La verdad verdadera, es que los crios de 1 a 2 años pasan olimpicamente del padre.
Eso me jode, debo reconocerlo, asi que para evitar tanta ignoráncia he inventado una serie de canciones repetitivas a mas no poder con las que bombardear a mi niña y así reafirmar mi importancia en su vida. Pero claro, debo medir mis frases para no herir ni ningunear a la figura materna ya que eso sería negativo para la niña y para mi integridad física. Para ello utilizo frases como "El papá también es importante"; "El papá es casi el mejor" y mi favorita: "El papá es pseudoindispensable".
Ante tales frases la niña solo puede mirarme con cara de no saber qué digo y esperar pacientemente a aprender a mandarme a tomar por saco.

viernes, 14 de octubre de 2011

He recibido un nuevo mensaje en el "Consultorio" y solo puedo decir que la cosa se está volviendo extraña. Pero como si critico a la gente os poneis de su parte y me lo recriminais, dejo el mensaje íntegro para que juzgueis y después paso a resolver la duda.


Hola Capdemut, soy una mierda pisada de las que se te pegan debajo del zapato y hacen que recuerdes su presencia durante un largo etc.
Me dispongo a recivir tus armónicos concimientos sin darte nada a cambio aparte de parte de mi tiempo ya que tengo una questión irrelevante y estupida que ningún filosofo racional podria contestarme. Me estava questionando la medida en que ser racional o instintivo puede influir en la vida, acciones y decisiones de un ser humano ordinario como yo y si el paso del tiempo y las circunstancias pueden hacer que ese equilibrio interior se decante por unodelos dos lados o si simplemente nosotros mismos nos engañamos pensando que evolucionamos mientras dentro todo continua inamovible. No se si se entiende la pregunta, pero tampoco es algo que me preocupe, seguro que tu respuesta va a ser sabia y va a resolver mis dudas o casi...

Mira, querido amigo; si te soy sincero, te confesaré que al principio no entendía tu mensaje pero al llegar a la parte final ni siquiera me molestaba en leer. Pero mi conclusión a todo esto es que eres uno de los afectados por el que los científicos llaman el "Sindrome de la escalera mecánica". Eso es, para que lo entienda la gente con menos cultura, cuando un niño se queda atrapado por un cordón del zapato en una escalera mecánica y ésta le va absorbiendo ante los esfuerzos de padres, amigos y desconocidos por evitarlo, hasta que deciden que vale la pena dejrlo correr y esperar a que salga por el otro lado. Haz memoria porque seguro que entre tus recuerdos más profundos tienes un lento deslizar entre engranajes y escalones a rayas.
Espero haberte sido de ayuda.
Y los demás ya sabeis donde estoy.

lunes, 10 de octubre de 2011

El incidente de Belén (Melchor pt.2)

Un movimiento furtivo le despertó. Era como si alguien se moviera con pasitos muy cortos sobre la paja del suelo. Sus ojos tardaron unos segundos en adaptarse a la oscuridad y darse cuenta de que estaba rodeado de ovejas. Al principio se sintió tranquilo pero rápidamente notó algo extraño; Eran sus ojos, fijos en él y con esa expresión que ningún animal puede reproducir: Odio. ¿Podía ser cierto? ¿Podía ser que la ira de Dios llegar atan lejos como para hacer que hasta los animales más inofensivos quisieran verle muerto? Melchor decidió que no quería quedarse allí para comprobarlo.
Se levantó de un salto y se agarró a la parte alta del cobertizo para ponerse fuera del alcance de los animales; Su cuerpo aún entumecido por las escasas horas de sueño le dolía como nunca y cuando se tensó en busca del impulso para subir, notó que algo se lo impedía. Una de las ovejas le había enganchado el pantalón con un mordisco y tiraba de él con fuerza hacia abajo. En condiciones normales se habría zafado de ella sin dificultad, pero esas no eran condiciones normales. las fuerzas le abandonaron y cayó al suelo de espaldas. Tumbado, dolorido, sin aliento y por qué no decirlo, asustado, miró a los animales que le rodeaban: Cinco ovejas grandes, mal esquiladas y con rabia en sus ojos. Pero no podía morir aún. No de este modo.
Reuniendo la sfuerzas que le quedaban, giró sobre su espalda a la vez que abría las piernas, girando como un molino y logró golpear a dos de las ovejas en la boca, dejandolas aturdidas. Se levantó de un salto justo a tiempo para evitar un mordisco directo a los genitales y agarró a la oveja por una pata trasera. tenía l avista nublada, ya no distinguía la schurras de las merinas pero no iba a dejarse vencer y girando sobre sí mismo sin soltar al animal cogió velocidad y estampó a la oveja contra una compañera, dejandolas hechas dos ovillos de lana en un rincón.
Ahora solo quedaba una pero él era practicamente nadie. la oveja bufó como si fuera un toro y melchor la miró directamente a los ojos. Era hora de poner en práctica lo que su maestro le había enseñado. Todos le tomaron por un excéntrico cuando hizo venir a un maertro del Kung-Fu desde el lejano oriente para enseñarle sus secretos, pero tenía el presentimiento de que en algún momento necesitaría de esos conocimientos. Y había llegado ese momento.
La oveja retrocedió unos pasos para embestir con todas sus fuerzas y Melchor aprovechó el momento para concentrarse. Debía reunir toda su energía, su "chi" como lo llamaba su maestro en un único punto de su cuerpo. Mente en blanco. "Concentlate, enfoca, leúne cada gota de tu sel y concentlalo en la punta de tus dedos", decía el maestro.
Cuando lo hubo logrado la oveja ya corría hacia él. Era ahora o nunca. Con un movimiento firme tocó con las puntas de los dedos la frente del animal, cuya cabeza estalló en mil pedazos creando un grotesco mosaico en el suelo del cobertizo.
Las cosas se habían puesto muy mal, y él sabía que solo una persona en el mundo podía ayudarle.

Próximo catípulo: Gaspar.

Eso de la autoestima

Publicado en mayo de este año en "Mediocridad"

Si uno se fija un poco verá que en el mundo existen muchos métodos para sentirse mejor; Libros de autoayuda, profesionales del cerebro, drogas psicotrópicas y un larquísimo etcétera de cosas destinadas a hacer nuestra mediocre vida algo digno de vivir.
A mi lo que me funciona, sin mebargo, es el fijarme en aquellos que son inferiores a mi en algún aspecto. Asi pues, cuando voy por la calle y veo a alguien más feo, más gordo o con menos pelo que yo, me crezco interiormente.
Desgraciadamente, sé que llegará un dia en el que envejeceré y, pasenado por las calles del futuro seré incapaz de encontrar a alguien que me haga sentir bien. Caminaré desesperado buscando a algún rezagado entre los cuerpos juveniles y perfectos de los habitantes de ese mundo futurista y elegante.
Y entonces algo en mi se encenderá como un fogonazo de luz azulada que me envolverá y mi cuerpo se autoinmolará en llamas color turquesa. Y así arderé en medio de la cale ante la mirada atónita de los transeúntes que fliparán pensando en qué le puede haver pasado a ese pobre viejo que les hacía sentir un poco mejor. Hasta que desaparezca totalmente volatilizado por las llamas de mi mierda de autoestima.
FIN
PD: ¿De verdad alguien es capaz de leer esto?

domingo, 9 de octubre de 2011

El incidente de Belén (Melchor pt.1)

Melchor escupió en el suelo y se quedó mirando la mancha roja que se deslizaba entre las piedras mientras trataba de recuperar el aliento. Había pasado casi un mes desde el incidente de Belén y desde entonces no había dejado de correr. Estaba agotado. Tambaleandose, pero todavía conservando el caminar orgulloso de un rey se dirigió hacia un pequeño cobertizo recortado en el Sol del atardecer.
Había perdido su séquito, a sus compañeros y su camello. Ahora todo lo que le quedaba era él mismo, y su cuerpo magullado sólo le pedía un poco de reposo. Después de entregar su ofrenda al recién nacido, pensó que su repentino encanecimiento sería la única reprimenda de Dios, pero no fué así; De golpe y porrazo todas las gentes allí congregadas parecían estar seriamente enfadadas con él y trataron de lincharle. Pudo escapar por los pelos de la enfurecida turba, aunque no sin llevarse varios puñetazos, patadas y golpes de azadas, varas y herramientas varias. Primero lo achacó a una reacción lógica teniendo en cuenta su comportamiento anterior, pero al cabo de unos dias descubrió que su impopularidad iba más allá del simple rencor ciudadano. Allí donde pisaran sus ñies, en cualquier ciudad o aldea, lugares bien comunicados o granjas aisladas de la civilización, era recibido con insultos, escupitajos golpes y otras reacciones violentas de los lugareños. Había enfadado a Dios y ello le había hecho merecedor del odio de toda la humanidad.
Sin un lugar a donde ir, alcanzó el cobertizo rodeado tan solo por una extensa llanura y algunas ovejas y se dejó caer sobre la paja.
(continuará...)

viernes, 7 de octubre de 2011

Expectativas (Paternidad parte 6)

Cuando uno tiene un hijo siempre trata de guiarle por el buen camino; El que le llevará al éxito, al bienestar y a la satisfacción personal. Desgraciadamente, para muchos (pero muchos) progenitores, eso no tiene nada que ver con valores como la honestidad, la generosidad, la humildad y todo eso; Mas bien se limitan a volcar todas sus frustraciones sobre el crio, quien se ve obligado a seguir los pasos de los fracasados de sus padres. De este modo las madres no quieren que sus hijas sean amas de casa u operarias en una cadena de montaje y los padres quieren ver a sus niños (varones, claro), jugando al fútbol en primera división o conduciendo un Ferrari a toda hostia por un circuito de velocidad. Todo esto, lejos de motivar a los pequeños les crea una serie de traumas que solo superan el dia que s edan cuenta de que sus padres son idiotas y que con sus patéticas vidas ya tienen bastante.
Y yo... no soy una excepción. A pesar de todo lo dicho arriba y de no querer ir de sabio ni de modelo de educación, debo reconocer que aveces pienso en el futuro y fantaseo con ello. Yo sueño con que mi hija me dé nietos y en que uno de esos nietos habitantes del futuro pseudosemilejano me lleva en su coche volador camino a la lanzadera espacial de Villena que me conducirá a una especie de asilo espacial famoso por sus instalaciones de realidad virtual que ponen a los ancianos en la piel de sus héroes de juventud favoritos, como Robocop, SonGoku o el enano del Golden Axe. Y durante el camino yo iré contando mil batallitas a cual más coñazo y solo interrumpidas de vez en cuando por el comentario: "Mira allí abajo. Todo eso antes era campo." Y entonces mi nieto me mirará a través de sus gafas de sol con modo de rayos infrarrojos, UVA y X y pensará: "Que abuelo mas pesado.", mientras asiente con la cabeza.

La playa (the bitch)

El verano se acerca y con él todos sus horrores. Yo soy hombre de invierno; Me gusta el aire frío que llega del norte y tensa mi cuerpo haciendome estremecer; Me gusta el agua semicongelada con la que me lavo la cara por las mañanas y me despeja al instante; Y me gusta el cosquilleo que siento en los dedos cuando los acerco a una fuente de calor después de haberlos paseado bajo el frio. Eso me hace sentir vivo. Pero el verano me reblandece con su calor y me hace sentir cansado, pegajoso y mal. En definitiva mal.
Los monstruos del verano son muchos: Calor, humedad, polvo, insectos... pero lo peor de todo es la playa. No me gusta. No voy a dar mas detalles porque no es necesario. No me gusta y ya está. Pero eso, lejos de ser una opción sin más, parece que sea un estigma que me convierte en un ser extraño al que hay que rehabilitar para que vuelva al camino correcto.
Y mientras todos corren hacia la playa con sus toallas y sombrillas, cremas solares y chanclas de plástico, yo sueño con ser uno de esos viejecitos que salen a veces por la tele diciendo que como viven en la sierra, en el interior, y nunca han tenido coche, jamás han visto el mar. Y todos piensan "pobre hombre, que ignorante y desafortunado".
Pero como nunca seré ese anciano sin suerte, me toca darle la razón a mi mujer cuando me dice cosas tan extrañas como que es bueno que me dé el Sol y que ahora que tenemos una niña hay que llevarla porque... si no....
Y con esos firmes argumentos cojo el coche y conduzco hasta las cercanías del mar, donde después de pasar dos horas buscando aparcamiento y otra mas buscando sitio, por fin extiendo la toalla y puedo relajarme viendo como se divierten los demás.
pero cuidado, que aquí no acaba esta historia. Lo peor está por venir. Y es que una vez sentadito en la toalla eso no vale. Tengo que bañarme. Si no para qué he venido. Como si hubiese elegido yo. Y entonces me meto en el agua. Pero estar a un metro de la arena con el agua por las rodillas tampoco vale. Y entro un poco mas. pero tengo que mojarme el pelo, que si no me da una insolación. Y me mojo el pelo que em tendré que lavar nada mas llegar a casa porque ahora está lleno de sal, algas y colillas. Pero no, además de eso tiene que notarse que me estoy divirtiendo. Y ahí ya no puedo más. Nunca he sido un buen actor.

Publicado en "Mediocridad", en abril de 2011

Los (putos) regalos

Publicado en "Mediocridad" en marzo de 2011

El dia del padre se acerca y teniendo en cuenta que además de ser mi santo, ahora soy padre, me evoca a esas fechas señaladas (aniversarios, navidades etc...) que implican la recepción y/o emisión de regalos.
No es que no me gusten los regalos, así en general, no; No soy uno de esos seres irracionales que rechazan cosas porque les da "yuyu". Lo que pasa es que en mi familia y especialmente por parte de mi madre, había una costumbre que consistía en regalar cosas tontas (también llamadas "detalles") para quedar bien, aunque al otro ni le gustaran ni le interesaran. Eso me producía rechazo en mi adolescencia, ya que me obligaba a comprar otros detalles y al final todo quedaba en nada. Más tarde comprendí lo que esos detalles representaban para mi madre y que no eran otra cosa que una necesidad de demostrar afecto manteniendo vivas esas tradiciones bonitas que tienen sentido en la niñez. Pero es igual, no quiero desviarme del tema.
El asunto de los regalos tomó otro color cuando comencé a salir con la que hoy es mi mujer. Y no fué un color de rosa-amor o azúl-confianza. Fué un color gris-paranormal, de esos de serie de miedo los sesenta. Y así comenzó todo:
Al principio los regalos eran comunes y predecibles: Yo le compraba cosas que creía que le iban a gustar porque me gustaban a mi (como la música) y ella me compraba cosas útiles para mi dia a dia (como es la ropa). Así funcionamos un tiempo hasta que me di cuenta de que mis regalos no le acababn de emocionar. Entonces comencé a desesperarme y a darle vueltas al asunto tratando de averiguar qué podría gustarle. Lejos de tener éxito, cada vez la cosa degeneraba más y más y los regalos le gustaban menos y menos. Hasta que un dia, tras abrir un paquete de excrementos que había adquirido para ella me confesó la terrible verdad: Según ella, durante todo el año me mandaba "señales" sobre lo que quería, pero yo no las captaba.
Ni mas ni menos.
"Señales"
A partir de ahí comencé a preocuparme. ¿Acaso me faltaba algún órgano receptor de señales? ¿Las recibía pero no era capaz de traducirlas? ¿Rebotarían las señales en mi y llegarían a otro tio que se pasaría la vida comprando cosas compulsivamente?
Ante tal frustración, hablé con ella y llegamos al acuerdo de dejar de hacernos regalos. Había perdido el sentido.
Pero lo más terrible no era mi incapacidad por recibir "señales"; Lo malo era que yo me plantaba delante de un escaparate junto a ella, le señalaba con un dedo una preciosa figura de Chthulu mientras pronunciaba "Quiero esto" y ella tampoco parecía captarlo porque al final me regalaba un pijama.
Lo dicho. Se acerca el dia del padre y he visto unos muñequitos de Goku y Vegetta, articulados y con cabezas intercambiables (para transformarlos en superguerreros) que valen cada euro que cuestan. Pero claro, yo no sé mandar "señales" y voy a quedarme sin ellos.

jueves, 6 de octubre de 2011

Hoy ha llegado la primera consulta al consultorio (claro) de Capdemut. No es exactamente lo que esperaba pero paso a publicar el mail seguido de mi réplica.

Hola capdemut, soy un mierda.
El motivo de este mail es que me gusto mucho la historia de el incidente de belen y me gustaria poder leer la continuacion.
AriesBCN


Mira AriesBCN, tu lo que eres es un/a gilipollas/os. Aparte de no poner ni un acento veo que no has entendido nada sobre el consultorio. pero t elo explico.
"El consultorio de Capdemut" está pensado para que la gente exponga sus dudas existenciales y otros problemas en apariencia irreparables para que yo, con mi sabiduría y pragmatismo, te lo resuelva en un plis; No para pedir relatos a la carta como si esto fuera un prostíbulo literario. Pero mira, por ser el primer mail que recibo y además tratarse de algo cultural, voy a pensar en ello.
Para los demás lo recuerdo: Mandad vuestras dudas vitales a capdemut@hotmail.com poniendo en el título del mensaje "Hola Capdemut, soy un mierda" y veré qué puedo hacer por vosotros.

Miedos (Paternidad parte 5)

Me da miedo que a mi hija le falten las oportunidades que yo he tenido.
Me da miedo que publicistas sin escrúpulos quieran convertirla en una princesa de color rosa.
Me da miedo que le enseñen a subir pero no a caerse y levantarse de nuevo.
Me dan miedo las espirales de pensamiento consumista que puedan arrastrarla.
Me da miedo que los hijos de Bin Laden la odien sin motivos.
Pero lo que mas me asusta, es que no quiera escucharme o no me entienda cuando trate de explicarle que todo, es una mentira.

Por supuesto, esta es una entrada actualizable.
Otra reflexión antigua: Octubre de 2010
Hace poco acudí a una tienda de gafas (donde por cierto, me atendió Ahvin, de un blog amigo) para comprarme unas gafas de sol. Yo las compré pensando que adquiría un producto normal, sin nunguna característica sobrenatural ni nada así... Pero me equivocaba.
Al principio noté que veía reflejos o destellos claros de cosas que no veía a simple vista. Pregunté a la chavala y me dijo que era normal, porque en el proceso de filtrar la luz bla, bla, bla... Y seguí con mi vida.
Pero a medida que me iba adaptando a las gafas comencé a ver algo más que reflejos. Por el rabillo del ojo veía sombras fugaces que huían cuando trataba de fijarme en ellas, y algunos objetos se veían oscuros y retorcidos a través de las lentes.
Yo no soy una persona supersticiosa, ni creo en fantasmas ni chaorradas paranormales por el estilo, pero la situación comenzaba a asustarme. Las gafas me aterrorizaban cada vez más, pero el dinero que me habían costado me impedía deshacerme de ellas.
Finalmente, cuando ya me veía acosado por figuras y formas oscuras completamente opacas que aparecían desde todas partes, me tragué mi escepticismo y se lo dije a mi mujer.
Me propuso limpiar los cristales y el problema desapareció.
Y es que incluso los misterios en apariencia más insondables acaban teniendo una explicación razonable.

martes, 4 de octubre de 2011

Alimentación (Paternidad parte 4)

Los hábitos alimentarios humanos cambian radicalmente en el proceso de la paternidad es un hecho; Pero que nadie crea que es algo gradual e imperceptible que produce sutiles cambios en la forma en la que el cuerpo metaboliza los alimentos, que va. Se trata de un cambio radical y repentino que produce cambios drásticos y visibles (a mal por supuesto) en el pobre individuo.
Todo comienza al principio del embarazo, incluso antes dependiendo de la mujer, cuando ciertos alimentos le son privados a ella y, por simpatía también al padre. Claro, no e splan de que ella no pueda probar el embutido y tu te zampes un bocata de jamón en su cara. ¿Y si sale el niño con una mancha en forma de jamón en la frente?
Más tarde la cosa cambia. la embarazada comienza a tener "antojos", una especie de caprichos cruciales que deben ser satisfechos a cualquier precio y a cualquier hora. ¿Que la mujer quiere fresas con nata a las cinco de la mañana? Pues a correr al chino 24h no sea cosa que el niño salga con una fresa con nata en el culo.
Pero al nacer... eso si que es alimentarse de mala manera. Cuando salió mi hija sólo recuerdo hacer pizzas, lasañas congeladas y otras cosas precocinadas. la falta de tiempo era tal que perder media hora haciendo cualquier plato era imposible. A los 15 dias mi sistema digestivo era un estercolero. Creo que sería una buena idea que alguien inventara algún tipo de pienso para padres; Servido en sacos de cinco Kg y con aroma a suavizante, para que mientras los abnegados padres se lo comen sin apenas masticar, tengan la sensación de que están en la cama con sábanas recién lavadas.
Pero lentamente parece que las cosas van a su sitio de nuevo. La niña comienza a ser una personita, se distrae sola, deja respirar y regresan los platos elaborados, la verdura y las legumbres pero quién me iba a decir a mi que lo peor estaba por llegar. Y es que una de las funciones del padre es comerse los restos dejados por su progenitor. Flanes caducados, yogures calientes, zumos con babas, cosas varias de dudoso aspecto y "está bueno pero me dá no se qué darselo a la niña, anda y cometelo tu" varios.
Actualmente no sé con certeza cuales son las consecuencias de este último hábito. Siento un pequeño picor en la parte baja de la espalda y al tocarme tengo la sensación de que me está saliendo un tentáculo. Lástima que no me haya salido en la parte de delante.

Tentaciones (Paternidad parte 3)

A veces, la vida le pone a uno obstáculos insalvables que obligan a cerrar los ojos y dar un gran rodeo ante la imposibilidad de caminar en línea recta, tal y como la razón le impulsa a uno. No se si eso se entiende, pero la cuestión es que el otro día fui sometido a una dura prueba, no se si por voluntad divina o por puro capricho del azar.
Resulta que iba yo paseando con mi niña en el carrito por un centro comercial, viendo escaparates y tonterías de esas, cuando dos muchachas de unos veinte años se pararon ante mi hija, admiradas por esa gracia y belleza que solo los bebés tienen; Y dejándose llevar por su instinto maternal latente, no pudieron evitar agacharse a hacerle gracias y dedicarle varios halagos.
Yo soy un padre responsable y serio, faltaría mas, pero mis ojos no pudieron evitar fijarse en sus generosos escotes, los cuales la postura de las chicas mostraba en todo su esplendor. Yo soy humano, si; Pero lo que eso implica, muy en contra de la opinión general, es que soy una especie de gorila con menos pelo. Y con esa faceta animal, mis ojos comenzaron a recorrer sus pechos, imaginando sus rosados pezones, sus firmes senos y su liso vientre; Y con la libertad que otorga la imaginación, mis ojos descendieron más allá de su cintura, buscando aquél lugar prohibido entre sus muslos al que jamás podría acceder. Mi cuerpo se tensó. Mi sangre comenzó a fluir al ritmo de mi corazón acelerado. El gorila que habita en lo mas profundo de mi ser quiso saltar, golpearse el pecho con los puños y agarrar a las chicas por la cintura para alejarse saltando con ellas…
Pero entonces, una profunda salivación de la que yo no había sido consciente me hizo atragantar y tosí, sobresaltando a las muchachas que se incorporaron de nuevo, momento que yo aproveché para decir que teníamos prisa y alejarme.
Y al dejar atrás a las chicas y proseguir mi camino en busca de mi mujer, mi gorila personal se ocultó de nuevo en su cueva, o se subió al árbol, o se metió dondequiera que se cobijen los gorilas.

Publicado el 9 de septiembre de 2010 en Mediocridad

domingo, 2 de octubre de 2011

Cuando yo era berberecho


Hay personas que, frustradas por no poder huir de la dulce y cómoda (por lo menos para mi) mediocridad, se esfuerzan al máximo por dejarla atrás o incluso delante y sentirse así especiales. Por supuesto no todos lo consiguen y algunos de ellos deciden que si en esta vida no pueden ser alguien especial, será mejor creer que lo han sido en otra existencia anterior. Apasionante.
La primera vez que me topé con uno de esos individuos, a los que a partir de ahora llamaré reencarnados, fue en uno de mis trabajos. Él (el reencarnado) era un hombre de entre cuarenta y cincuenta años, muy simpático y que aprovechó la primera ocasión que tuvo para explicarme con todo detalle como fue abatido y enterrado todavía con vida durante una guerra mundial que ahora no recuerdo. Yo por supuesto me quedé algo pasmado y sin saber que decir, pero al tío (recordemos que era un hombre con cierta edad y en su primer día de trabajo), le parecía lo mas normal del mundo.
A partir de ese momento comencé a fijarme en ese tema y descubrí que el mundo está plagado de reencarnados que caminan entre nosotros sabiendo que cuando mueran serán otra persona o animal. Y prestando atención descubrí que todos ellos, si fueron seres humanos solían formar parte de algún colectivo o época muy conocido o característico. Por ejemplo abundan los soldados romanos, los esclavos egipcios y los nobles renacentistas. Todo muy cinematográfico, si. Y muy casual también. Y en cuanto a los animales… ahí si que hay glamour; Osos, águilas imperiales, tigres, cisnes, panteras… nada de ovejas, ratas o pulpos. Que cosas. Nadie aparece con la cabeza gacha y dice con timidez “Yo en la otra vida fui… un mono de esos del culo rojo.” Por dios, que ordinariez.
Pero tanto pensar en reencarnados me ha hecho dudar de si no seré yo también uno de ellos. Y de tanto pensar y pensar he acabado convenciéndome a mi mismo de que si, lo soy. Y dándole vueltas y vueltas al asunto, tratando de recordar mis últimas horas en el mundo he llegado a la conclusión de que en mi vida anterior fui un berberecho. Pero cuidado, no un berberecho normal. Yo fui ese berberecho que queda el último en la bandejita que sirven en el bar; ese berberecho que nadie se come y al final… lo tiran a la basura.
Reflexión rescatada del otro blog y publicada originalmente el 1 de diciembre de 2010