lunes, 2 de marzo de 2015

Regalos de mierda (parte 4 de 284)



El niño lleva días cabizbajo después del linchamiento moral que sufrió en el último salón del cómic (ver entrada anterior) y su madre se dispone a levantarle la moral.
-Venga, anímate, hijo mío… Te he comprado una entrada para el circo.
-No me gusta el circo, mamá. Los tigres, de cerca, huelen fatal.
-No, no, no es un circo de esos. En este circo aparece tu personaje favorito de todos los tiempos. ¡Mickey Mouse!
-Oh, oh, mi héroe de la infancia, qué alegría, gracias mamá, gracias.
-¿A que se te pasa el enfado? En momentos como este me alegro de haberte dado una educación materialista y superficial.
Al rato llegan con el coche ante la carpa del circo. Emoción, alegría, felicidad… Hasta que el niño se fija en el cartel principal del circo.


-Pero… mamá… no puede… ser.
-¿Qué pasa, hijo? ¿Ya no te gusta Mickey Mouse?
-Lo que no me gusta… Es seguir siendo tu hijo.
El viento sopla con fuerza, el niño se gira bruscamente y comienza a caminar hacia el horizonte, donde el sol del atardecer parece más grande que nunca. Se oye una música, así como de cowboys.

2 comentarios:

  1. Mejor Asterix que Mickey, donde va a parar. Esta juventud no aprecia lo bueno.

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