domingo, 16 de diciembre de 2012

Grandes profesiones: El fontanero /Electricista



Voy a hablar de estas clásicas profesiones de forma conjunta, ya que están intrínsecamente relacionadas a nivel profesional y espiritual. Para muchos, este tipo de profesional es el que todos los buenos estudiantes se burlaban de él diciéndole eso de “¿Un FP? Pues yo voy a hacer bachillerato y después a la universidad. A Barcelona. A hacer carrera como ingeniero psicotrónico.Y seré mejor que tu”. Y que después se vuelven a encontrar y les tienen que pagar unas facturas elevadísimas por unas reparaciones facilísimas y dejarse la mitad del sueldo miserable que ganan en el McDonalds.  
Pero anécdotas aparte, el fontanero/electricista ha sido el gran protagonista del cine español de la época post-dictadura y del primer cine porno, ese de los bigotes y los calcetines hasta las rodillas. Ello ha creado un mito que se arraiga en nuestro celebro desde pequeñitos y que nos condiciona para siempre, lo que hace que proliferen este tipo de profesionales que se esfuerzan por perpetuar el mito creando así un bucle de disformidad que se alimenta de si mismo y va creciendo amenazando así el orden cósmico.
Pero Apocalipsis aparte, el fontanero/electricista es un profesional de la cabeza a los pies, pasando por otras partes de su cuerpo y solo hay que observar a uno en acción para darse cuenta de ello.

Observemos una escena concreta:
-Señora, tengo que colocarle una tubería nueva en el desagüe.
-Pero… Eso que le asoma por el pantalón no es una tubería.
-Tranquila, tampoco la voy a poner en el desagüe que usted cree.
O esta otra:
-Señora… ¿Le importa sujetarme la escalera un momento?
-¿Cómo, así?
-Si, no se mueva y cierre los ojos que esto puede a salpicarle un poco.
O la más habitual:
-Señor electricista, se va a ensuciar ahí en el suelo. ¿Le pongo algo?
-Claro señora, su cuerpo desnudo bastará.
Lo dicho, el fontanero/electricista es un profesional, discreto, agradable y totalmente dedicado a su oficio.

Aqui vemos a uno de esos profesionales, totalmente centrado en su tarea.

sábado, 15 de diciembre de 2012

La insoportable negatividad del ser



Vivimos tiempos difíciles, es cierto, y aunque nunca antes había mencionado en este blog términos como “crisis”, “paro” o “reseción económica”, está claro que estas son cosas con las que todos vivimos. Pero en el otro extremo está la vida; La vida sin más; La que todos vivimos día a día y que tratamos de disfrutar en la medida de lo posible. Todos tenemos familia con la que nos gusta pasar las tardes de domingo, amigos con los que charlar, salir a cenar si el bolsillo lo permite y también momentos de soledad en los que hacer aquello que nos gusta sin que nadie nos venga a decir nada. Si por un momento nos olvidamos de las noticias de la tele y la radio y nos limitamos a observar el mundo que nos rodea, nos encontraremos con gente haciendo deporte, disfrutando del paisaje, de sus hijos, de su vida… Hasta que nos topamos con alguien, cara a cara, y nos vemos obligados a mantener una conversación, por breve y formal que ésta sea, el pesimismo aflora de forma casi obligatoria y claro, un comentario negativo debe ser respondido con otro todavía peor, ya que de lo contrario daría la sensación que le restregamos nuestro bienestar en su miserable cara; Y así la negatividad se convierte en un bucle que nos absorbe del que ya no podemos escapar mientras se hace cada vez más grande cual bola de nieve rodando montaña abajo, negra y pestilente. Pero para que lo entendáis bien (que si soléis leer este blog significará que sois gentes de pocas luces), aquí va una típica conversación de ejemplo, de esas que se tienen habitualmente en ascensores, gasolineras o aseos públicos.

-Está la cosa mal… ¿Eh?
-Ya ves… Fatal.
-En la empresa de mi cuñado han tirado a 20 a la calle.
-Y a peor que va a ir.
-Que cabrones los empresarios.
-Unos hijosdeputas es lo que son. En nuestra piel deberían verse.
-Y si no los de los bancos, que dejan a la gente en la calle para dejar las casas cerradas.
-Y el gobierno encima les ayuda.
-Que cabrones los de los bancos.
- Unos hijosdeputas es lo que son. En nuestra piel deberían verse.
-Y el gobierno… ¿Qué?
-Unos mentirosos. Venga a recortarnos para llenarse los bolsillos.
-Y a peor que va a ir.
-Que cabrones los del gobierno.
-Unos hijosdeputas es lo que son. En nuestra piel deberían verse.
-Y así estamos. Se ha jodido el estado de bienestar.
-Dentro de nada somos el tercer mundo.
-Y los chinos mandarán y nos tratarán como a perros
-Latigazos nos darán.
-Que cabrones los chinos.
-Unos hijosdeputas es lo qu…. En nuestra piel deberían...
-Y así se acabará todo.
-A la mierda nos iremos.
-La tierra se romperá y nos tragará.
-Y en el infierno diez mil demonios nos esperarán.
-Nos torturarán.
-Nos violarán.
-Nos sodomizarán con tizones ardientes.
-Y a peor que va a ir.
-Que cabrones los demonios del infierno.
-Unos hijosde…En nuestra piel…

Y asi. Esto es lo que oigo día tras día, allí donde voy. Pero lo único que puede librarnos de todo esto está en nuestras manos y se llama positrivi.. pisitrovi… postriti…bueno, vosotros ya sabéis a que me refiero.

martes, 11 de diciembre de 2012

¿Qué es la "Semana del testículo"?

Como ya habreis oído por ahí, el mundo se va a acabar el dia 21 de este mismo mes de diciembre.
Si. Para regocijo de de todos esos que llevan anunciándolo desde hace… Pero resulta que esta vez lo han anunciado los mayas (nada que ver con la avispa de los dibujos) y parece que esta vez si, que si lo dicen ellos así será.

Es por eso que he decidido crear un evento llamado “La semana del testículo (del 15 al 21 de diciembre)” que consistirá en publicar una nueva entrada diaria durante los siete dias previos al Apocalipsis. Si, ya sé que todos os imagináis vuestros últimos días de existencia como una fiesta al máximo, con drogas, sexo y reagetton por un tubo pero, seamos sinceros: Vuestros últimos días los pasareis en vuestras casas, solos, sentados frente al ordenador. ¿Qué mejor que por lo menos, tener algo que leer?
Así que estad atentos porque "La semana del testículo" va a contener todas aquellas entradas que s ehan ido quedando fuera desde que existe este blog debido a su contenido sexual, escatológico y de mal gusto en general*, y que culminará la madrugada del dia 21 con una completa guia de comportamiento (que no superviviencia, cuidado) para pasar el último dia del mundo de forma digna.

Ya lo sabeis: Esto se acaba. Y estais de suerte.



*El contenido de esta frase puede no ser del todo exacto.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Consejos y tostadoras



Antes, no antes antes, pero si un poco antes, todos teníamos algún amigo que “sabía de”, al que pedirle consejo cuando íbamos a comprar algo en concreto; Y ante la duda, podíamos confiar en el vendedor del producto elegido, que sabía aconsejarnos de forma adecuada a nuestras necesidades. Pero hoy en día ya no. Vivimos en la era de la información y el consumo, y eso hace que todos sepan de todo y quieran más de lo que ya tienen.

Yo debo de estar algo desfasado porque no me entero de nada y todo me da igual, asi que cuando voy a comprar cualquier cosa de cierto valor, siempre cometo el error de consultar al gran oráculo Goooogle. Y eso no suele dar buen resultado.

Hace un par y pico de años me decidí a comprarme la bicicleta, y con un presupuesto mínimo barajé varias posibilidades, buscando la opinión de expertos en algunos foros especializados en el tema. Craso error. Los más educados me proponían eso de “por 100€ más podrías comprarte…” o “…y luego con una mínima inversión de 200€ la mejoras poniéndole unos… y ya tienes lo mínimo para ir por ahí.” Y yo que no, que no quiero gastarme tanto, que yo quiero una bicicleta que me lleve por caminos y ya está, y entonces me ponían fotos de bicicletas com las que yo estaba barajando, espachurradas en el fondo de un barranco para demostrarme que eso solo es chatarra. Al final, por suerte, un señor sabio me escribió una frase de desprecio que arrojó luz a mi decisión: “Por ese precio, elije a la que más te guste de color”. Y así lo hice.
Pero en la tienda, ya con la bicicleta pagada y en mis manos (con una pequeña rebaja porque era el modelo del año pasado y claro, es una deshonra llevar una bicicleta tan antigua), el vendedor pasó a enseñarme, como si fuera el siguiente paso lógico a seguir y fuera imposible salir a la calle sin ello, una serie de mallots extravagantes de colores naranja, fucsia y verde plutonio enriquecido. Traté de hacerle entender al hombre que para montar en bici no me hacía falta ir disfrazado de Power Ranger pero él no parecía comprenderlo; Finalmente le dije que iba a montar con un pantalón corto y camiseta normal y entró en un estado de catatonia que yo aproveché para largarme de allí.

Asi quería que me fuera de su tienda el cabroncete del dependiente.


Y ahora la historia se repite. Voy a comprarme un ordenador y he cometido el error de meterme en un foro de informáticos a pedir consejo, obteniendo solo palabras de desprecio hacia la máquina que se ajusta a mi presupuesto. La mejor de ellas: “Los videojuegos funcionarán mejor en una tostadora que en ese ordenador”
Pues si. Mis cojones voy a meter en la tostadora.