El lugar parece haber sido azotado por una catástrofe natural o una guerra; los muebles están destrozados, las paredes agujereadas y el sofá despide algo de humo. Su padre está fregando unas abundantes manchas rojas del suelo mientras la madre entra y sale con bolsas de basura que parecen pesar bastante.
-Papá... ¿Qué ha pasado aquí? ¿Todo esto lo han hecho los mapaches?
-¿Qué dices de mapaches? -pregunta el padre extrañado hasta que su esposa salta hacia él dando volteretas en el aire y le propina un fuerte pisotón. -Ah si... los mapaches. Ya ves la que han montado esos marsupiales... -la madre le pisa el otro pie -¡..procionidos quería decir!
-Así es hijo mio. Esos simpáticos animalitos la han tomado con nosotros y no van a parar hasta que nos vean muertos, así que vamos a tener que mudarnos a otra ciudad, lejos de aquí, quizás más agreste y pastoril.
-¿Me estáis diciendo que nos vamos a vivir al campo? -responde el niño indignado-. ¿Pero y el curso que tengo a medias? ¿Y mis amigos? ¿Y mi vida, mamá, qué va a ser de mi vida?
-No te preocupes por eso, pequeño. Lo estabas suspendiendo todo, tus amigos solo vienen contigo para burlarse de ti y tu vida no puede ya empeorar mucho más. Tomate este cambio como una nueva oportunidad de empezar de cero.
-No estoy seguro. Tengo mis dudas... ¿Y si descubro que todavía no había tocado fondo?
-Tu no te preocupes por nada. Toma esto que seguramente te será muy útil.
El niño abre el paquete que su madre le ofrece y suspira tan intensamente que las paredes de sus pulmones se pegan y tienen que hacerle la respiración asistida para que vuelva a aceptar aire.
Cuando despierta está dentro de su coche. Mira por la ventana y ve alejarse su casa, rodeada de coches negros aparcados sin ton ni son, con las puertas abiertas y con todos sus ocupantes metidos en bolsas de basura que rebosan los contenedores del barrio. Un hilillo de humo empieza a aparecer por una de las ventanas. Todo su pasado se aleja de él, ardiendo como una hoguera gigantesca. Su padre conduce en silencio y su madre se gira para sonreírle mientras se dirigen a un futuro incierto.






